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Opiniones
 

Al final nos juzgarán por el amor

Emma Espinosa
Parroquiana de la iglesia El Buen Pastor en Kendall.

¿Se han dado cuenta de que ya estamos a mitad del año?

Junio es el mes de las bodas, las graduaciones, de las promesas y las esperanzas.

Es hermoso ver a las novias con sus vestidos blancos y rodeados de flores e ilusiones. Y a los jóvenes, apretando un diploma como si en él llevaran encerrado el éxito.

Sin embargo, temo que las promesas matrimonales se quiebren al chocar con las dificultades, si no están fundadas en el Señor. Temo también que el graduarse sea para algunos, el final del camino y no el comienzo de la responsabilidad ante la vida.

Me preocupa sobre todo, el ambiente al cual han de enfrentarse los matrimonios y los jóvenes, esas dos frágiles columnas de la sociedad. Porque la sociedad esta enferma de violencia.

Si prendo el televisor, allí está. Comenzando por los programas infantiles, el ejemplo del que siempre triunfa resolviendo los problemas a golpes. Se practica el aborto, que es arrebatar una vida violentamente; se abusa de los más débiles.

Nunca podre olvidar la carita aterrorizada de un niño ante una metralleta esgrimida por una autoridad del gobierno, para supuestamente hacer cumplir la ley usando la violencia gubernamental. Y después se lamentan los gobernantes cuando los jóvenes empuñan armas de fuego.

En muchos trabajos y oficinas no existe la cortesia, ni la amabilidad, que son hijas del amor. Algunos nos tratan con aspereza, otros con ganas de terminar rápido. Sólo piensan en el "break" y el "weekend".

Cuando manejo, están los choféres que dan rienda suelta a su ira en el volante. En casa, los vecinos que ponen el radio a todo volumen, sin compasión de los que no comparten sus gustos.

Vivimos con agresividad, volcando en todo lo que nos rodea las presiones que esta sociedad materialista nos causa. En este ambiente, a veces se hace difícil cumplir el mandamiento del amor.

¿Hay alguna manera de salir de este círculo de resentimiento, de hostilidad, de vivir ahogados por la violencia?

Sólo una: el amor de Cristo. Quien ve en la otra persona a una criatura de Dios, a quien El ama y por la cual murió, cambia su perspectiva. Y desde esta perspectiva, ya el otro no será el infierno, como dijera Sartre, sino un ser humano con sus sueños y sus frustraciones como los míos, a quien tengo que tratar de comprender y de ayudar. Este verdadero amor a través de Cristo es el que hace que los matrimonios no se marchiten al calor de las pruebas y que los jóvenes miren la vida como el don precioso que Dios nos ha dado y no como un juguete para pasar el tiempo.

Junio es el mes que señala la mitad del año. Buen momento para evaluar si hemos sido fieles a los propósitos que hicimos al comienzo del año y tratar de ajustarnos a ellos durante los otros seis que nos regala el Señor.

Tiempo para pensar que el Señor, al final, nos va a juzgar por el amor.