|
Vivir
enamorados de Dios
Claudio
de Castro
Lector de La Voz Católica digital. Escribe desde Panamá.
Sabes, no sólo hay que vivir para Jesús, hay
que vivir enamorados de Jesús.
Yo no me cambio por nadie. Me he hecho amigo
de Jesús. Y él no se hace esperar.
Es de esos amigos que siempre te visitan
llevando una gran sonrisa, con las manos repletas de sorpresas
y regalos. ¡Un gran amigo! Ese es Jesús.
Los santos lo descubrieron. Nos toca a
nosotros descubrirlo también. Este es el secreto que quiero
compartir contigo hoy.
En ocasiones eres probado. Y sufres. Y no
encuentras salida a tus problemas… Lo sé. Todos hemos sido
probados y lo seremos hasta el día de nuestra muerte. Jesús
mismo fue probado. Nosotros no podemos esperar menos. Son
pruebas de fe.
El 13 de mayo, cuando Juan Pablo II beatificó
a los pastorcillos de Fátima, recordó en su Homilía al
niño vidente quien sufría mucho al saber cuánto se
entristece Jesús por nuestros pecados. Y no escatimaba medios
en agradarle para tenerle contento. A pesar de su corta edad,
hacía sacrificios constantes y rezaba por la salvación de
las almas y por el perdón de los pecados del mundo.
¡Cuánto ofendemos a Dios! Y a Jesús le
duele esto. La Virgen, nos urgió por ello con aquél
dramático llamado: "No ofendan más a Dios, que ya está
muy ofendido".
San Francisco, que vivió tan unido a Jesús
lo sabía y solía correr por los bosques de Asís llorando y
gritando: "¡El Amor no es amado!" , ¡el Amor no es
amado!
Me gusta pensar en Jesús. Me da una alegría
especial. El es muy tierno, te hace saber que está cerca.
¿te ha ocurrido alguna vez? Conduces el auto y de pronto
sientes como una oleada de ternura. Sonríes y le dices:
" Jesús, sé que eres tú". Y él te dirá:
"Sí, Yo soy".
Le encanta que pienses en él. A veces se
siente triste porque no lo visitamos. Queda tan solo en el
sagrario.
Le veo en una postal que tengo y le regalo un:
"¡Jesús te amo!". Entonces, se pone tan contento.
Haz la prueba. Ten contento a Jesús.
¿Qué le puedo regalar a Jesús para ponerle
contento? Ofrécele con una buena confesión, un alma pura.
Luego, acércate al Amor de los Amores. Y dile una y otra vez:
"Jesús, te amo". No tengas prisas ni temor en
decírselo. Entonces participa de la misa y comulga con
devoción. Teniendo a Jesús en tu corazón dile nuevamente
cuánto le amas. ¡No te canses de hacerlo! El merece esto y
más, mucho más.
Hay una oración que me encanta. Empieza así:
"Señor, en un instante me has conquistado". Basta
un instante para que te enamores de Jesús, para que te
conquiste irremediablemente. Él te conoce bien y me sorprende
en ocasiones, porque nos habla de tantas maneras.
Hace poco pasé a misa antes de ir al trabajo.
Estaba preocupado por algunos problemas y después de comulgar
me puse a pensar en ellos. Entonces el padre súbitamente se
pone en pie, toma el micrófono y dice con ternura: "No
piensen en esos problemas. En este momento sólo importa
Jesús. Estás unido a Él. Lo tienes en tu corazón. Lo
demás no importa". Quedé muy sorprendido. Sonreí y
pensé: "Sí Señor, tienes razón".
Al concluir la misa fui a ver al padre,
estreché su mano y le dije emocionado: "Verdaderamente
Jesús habla a través de los sacerdotes".
"Así es" me aseguró ilusionado. |