NACIONES UNIDAS. N.Y--Para el Vaticano, los resultados
de la sesión de las Naciones Unidas que evaluó los
avances desde la conferencia de la Mujer en Beijing
"fueron todo lo que se podía esperar."
El Arzobispo Renato R. Martino, observador permanente
de la Santa Sede ante las Naciones Unidas calificó como
un éxito el esfuerzo de la delegación vaticana por
influenciar el documento final. A pesar de que tuvieron
que repetir algunas de las mismas objeciones expresadas en
Beijing en 1995. El Vaticano dijo que el documento
Beijing+Five, resultado de las sesiones del 5 al 9 de
junio, expresa un indebido énfasis a la cuestión de
'salud sexual y reproductiva'.
"Es una cuestión que se subraya, en detrimento de
una visión global de la salud de las mujeres y sus
familias", expresó la delegada de la misión del
Vaticano a la Conferencia, Kathryn Hauwa Hoomkwap, de
Nigeria.
Su intervención fue el día 9 de junio, el último en
las deliberaciones de la sesión especial de la Asamblea
General de las Naciones Unidas, 'Mujeres 2000:
Igualdad, desarrollo y paz para el siglo XXI'
convocado para evaluar la Conferencia de Beijing.
Hoomkwap, que es médico, habló como madre y esposa y
dijo que el Vaticano, como "tantas mujeres de todo el
mundo" respaldaba las secciones del documento que
" condenan toda forma de violencia contra los mujeres
y apoya los derechos de las mujeres al acceso al poder
económico y político, sus medidas contra la pobreza y
sus referencias -no obstante sean breves- al alto
porcentaje de mortandad entre mujeres y niñas, debidas a
las enfermedades crónicas y a la difusión de
infecciones, entre ellas las enfermedades
tropicales".
Sin embargo, agregó la delegada de la Santa Sede,
"el documento 'Mujeres 2000' al igual que la
Plataforma de Beijing, subraya interminablemente, una
materia -la salud reproductiva y sexual- en detrimento de
una visión global de la salud de las mujeres y de sus
familias, que es desesperadamente necesaria para aliviar
las preocupaciones de las mujeres".
Reafirmó que "debemos alcanzar un desarrollo
humano completo, que no sea sólo social y económico si
no también espiritual", y dijo que "la Santa
Sede renueva su petición para poner fin al hambre, para
encontrar un camino para la igualdad de oportunidades
educativas para todos, para hallar remedios y consuelos
para cuantos sufren por causa de la enfermedad y las
calamidades, y a través de estos medios proseguir en la
búsqueda de la extinción del miedo que nos impide
celebrar la vida como el regalo que es".
Al informar sobre las reuniones en Nueva York, la
agencia de noticias Fides, del Vaticano, dijo que los
grupos radicales y feministas que querían dar la vuelta
al planteamiento de la IV Conferencia Mundial sobre la
Mujer en Pekín, en 1995, han fracasado por no lograr
introducir en el documento final nuevos términos
propuestos, como "derechos sexuales" y
"orientación sexual".
Se trata, dijo Mons. Martino de "expresiones que
pueden cubrir muchas aberraciones, como la extensión de
los derechos de la familia a los homosexuales o la
libertad sexual para los niños". No pasó tampoco el
intento de obligar al personal médico a practicar el
aborto.
Las organizaciones pro-vida manifestaron satisfacción
por la tutela de la vida y de la moralidad, defendidas en
el documento final gracias a las presiones del Vaticano y
de otras naciones, entre ellas Polonia, Nicaragua, Egipto,
Pakistán, Senegal, Sudán, Senegal.
La organización Amnistía Internacional originó una
polémica al acusar al Vaticano de "alianza
híbrida" con los países musulmanes.
Y entrevistado por Radio Vaticano, Mons. Martino dijo
que : "Amnistía Internacional debía recordar que la
Santa Sede caminó siempre por el sendero de la defensa de
los derechos humanos y estuvo siempre de la parte de las
mujeres". A.CANTERO y Servicios Informativos