Araceli M. Cantero
La Voz Católica
NACIONES UNIDAS--Durante la semana del 5 al 9 de junio,
una invasión de mujeres llenó de colorido las calles de
Mid-Manhattan, en Nueva York.
Vistiendo los trajes de Nigeria, Guatemala o Ecuador y
con rostros negros, amarillos, blancos o aceitunados, se
les veía por las calles, caminando con prisa hacia el
Edifico de las Naciones Unidas en donde se palpaban los
lazos creados entre mujeres de distintas procedencias
unidas en una meta común.
A las puertas de la Organización Mundial se iban
formando las filas y los guardias chequeaban las
identificaciones de miles de participantes en el período
extraordinario de sesiones que llevaba el nombre de La
mujer en el año 2000: igualdad entre los géneros,
desarrollo y paz en el siglo XXI, conocida como
Beijng+Five
Los delegados de los Estados Miembros habían trabajado
hasta el inicio de las sesiones en la preparación del
documento en el que más de las tres cuartas partes del
texto permanecía entre paréntesis, indicando que no se
había alcanzado un consenso. El texto había de
identificar los logros en la implementación de la
Plataforma de Acción (PAB) adoptada en Beijing en 1995 ,
así como los obstáculos para lograrlo. El proceso estaba
retrasado en parte porque los Estados Miembros de países
desarrollados, conocido como el bloque JUZCANZ ( Japón,
E.U., Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Noruega y Suiza)
quería incluir en el párrafo sobre diversidad términos
que denunciaran la discriminación en base a la
orientación sexual. Algo que fue bloqueado durante las
sesiones finales.
"Estoy aquí para hablar de la situación de las
niñas en mi país" dijo la religiosa filipina del
Buen Pastor Soledad Perpignan, de Quezon City mientras
caminaba una de las sesiones. Vistiendo su hábito
religioso, la Hermana no dejaba de recibir abrazos y
saludos. Como tantas otras mujeres había participado en
conferencias anteriores y era parte de la red de
solidaridad que se ha creado en las conferencias sobre la
mujer.
Por su labor con uno de los grupos de trabajo sobre una
de las esferas de interés de la PBA, en 1995, la
religiosa sería parte de una de tantas conferencias del
Foro de las Organizaciones No Gubernamentales ( ONG)
paralelo a las sesiones en Asamblea General.
Mientras a puerta cerrada y con invitación especial a
un número limitado de representantes de ONG's, los
delegados de los Estados Miembros realizaban sus sesiones
oficiales, en salas contiguas había un sin fin de
presentaciones y conferencias. Unas 1,200 ONG’s se
habían inscrito para participar en el Foro y para todas
había algo que hacer.
Cada día desde las 8 de la mañana, se convocaban
sesiones especiales, se hacían informes sobre el progreso
en el documento final y se convocaban paneles con los
responsables de organizaciones internacionales.
"Después de Beijing no se puede negar que los
derechos de las mujeres son derechos humanos", dijo
la secretaria de Estado Madeline Albright durante una de
las plenarias de la Asamblea General. "Tampoco se
pueden pensar en el desarrollo como algo separado del
avance de la mujer, porque ninguna sociedad puede avanzar
si la mitad de su población se estanca", añadió. Y
subrayó que no se puede argumentar que los abusos contra
las mujeres son algo cultural contra lo que no se puede
hacer nada.
"El microdrédito es mucho más que tener acceso
al dinero", dijo en un panel Noeleen Heyzer,
directora ejecutiva de UNIFEM, el fondo para el desarrollo
de la mujer de la ONU
"Se traduce en mujeres que logran salir de la
pobreza y lograr estabilidad económica para sus
familias", explicó durante una discusión sobre
pequeños préstamos a la que asistió Hillary Clinton.
Expresándose en español, Mercedes Guadalupe de El
Salvador , de 42 años, casada con dos hijos, dio las
gracias a la Primera Dama "por habernos
visitado" y compartió desde el micrófono el apoyo
recibido de bancos bancos comunales durante dos años. Con
el préstamo de $50 dólares pudo comprar materia prima
para hacer pan en su casa en un horno artesanal,
convertido ya en una panadería y tienda de comestible. Un
informe de diciembre de 1999 señaló que el programa de
microcréditos está llegando a 13,8 millones de los más
pobres del mundo de los que 75% son mujeres.
En otro panel, las protagonistas fueron jovencitas de
varios países, quienes compartieron algunas de las
atrocidades cometidas contra su persona: violaciones,
matrimonios forzados, mutilación genital, trabajo
obligado... En la sala se repartía literatura con más
testimonios, también disponibles en
http://www.unicef.org/voy/meeting/girl.
El documento final reafirmó la validez de la
plataforma adoptada por la Conferencia de Beijing.
Analistas han señalado que la plataforma de Beijing ,
cinco años antes, había sido débil en su énfasis en
los derechos sociales y económicos, aludiendo que EU ha
negado consistentemente la validez de los derechos
sociales y económicos al negarse, por una parte, a
ratificar convenios claves que garantizan el derecho a la
alimentación, a la vivienda y al mejoramiento de las
condiciones de vida y por otra privilegiar ciertos
derechos individuales.
La organización ‘Madre’ que reclama los derechos
humanos de las mujeres y familias, afirma que Estados
Unidos construye una versión ideológica de los
"derechos humanos" para negarles a millones de
personas sus derechos sociales y económicos.
Dspués de una semana de trabajos y arduos debates, los
delegados de 180 naciones tomaron posiciones firmes en
contra del tráfico de mujeres y niñas que son vendidas o
seducidas por el mercado del sexo o del trabajo doméstico
que se convierte en un tipo de esclavitud. También
pidieron duros castigos a la violencia doméstica y a las
violaciones dentro del matrimonio, calificadas por algunas
delegaciones como ‘asunto privado’, o los asesinatos
de mujeres por su misma familia, porque al haber sido
violadas, sin culpa por su parte, representan una ‘deshonra’
familiar. También acordaron nuevas medidas para combatir
los efectos de la globalización sobre la vida de las
mujeres.
Ante intentos por grupos occidentales de ampliar las
definiciones del documento de Beijing sobre derechos
sexuales. Austin Ruse del grupo pro-vida Catholic Family
and Human Rights Institution dijo que "el
colonialismo sexual es el nuevo imperialismo que quieren
imponer los piases ricos de occidente".
Otros delegados pro-vida dijeron que la frase ‘derechos
sexuales" era un ejemplo de "termino
resbaloso" de los países ricos para atacar la
cultura de los países de tercer mundo.
"Los derechos sexuales no han sido definidos nunca
y fueron rechazados en la Conferencia sobre Población y
Desarrollo del Cairo en 1994, dijo Catherine Balmforth del
World Family Policy Center.
Angela King, que dirige el la División para el Avance
de la Mujer en las Naciones Unidas expresó satisfacción
de que, en su conjunto, el documento no representaba
ningún retroceso.