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¿Por
qué algunos niños se portan mal?

María Cristina Acosta
Cuenta con una larga experiencia como sicóloga y terapeuta
familiar en Cuba
Desde
que los niños nacen, el amor hacia ellos llena nuestro hogar
y cuando hacen algo mal todo se torna de otro color.
A veces aparecen los sentimientos de ira y
enojo en nuestros hijos cuando no obtienen lo que desean. Otro
sentimiento es el temor, a la oscuridad, a nuevas personas, a
fracasar en la escuela o a perder el amor de sus padres.
Los celos que pueden aparecer por pobre
desarrollo de su autoestima, autovaloración y la dependencia,
al constatar los logros de sus hermanos o amigos, o por un
nuevo bebé que llega al hogar.
La poca tolerancia a la frustación, heridas,
desilusiones o conflictos en la familia, pueden también ser
el motivo para vengarse de las personas que los han causado,
aunque sean sus propios padres a quienes realmente aman. Son
multiples las causas que pueden dar lugar a una mala conducta
de nuestros hijos pero ¿cómo ayudarles?
Para poder modificar estas conductas es muy
fácil si buscamos las causas y organizamos de forma
consistente y estable algunas reglas para educar a nuestros
pequeños:
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Los niños deben saber que son amados.
Además, si gratificamos con besos, caricias y aliento una
conducta positiva, eso los hace más seguros. No decir
"si te portas bien te quiero", esto infiere que
si te portas mal no te quiero. Es necesario que conozcan
que siempre van a ser queridos por sus padres y
familiares, pero gratificar una buena conducta con
emociones positivas es nuestro mejor regalo.
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Hay que escucharlos y conocer sus
necesidades e intereses. Respetar sus derechos y los de
otros niños y familiares. Enseñarles que vivir en
armonia con otras personas es un arte y se aprende en la
primera infancia. Los sentimientos de ira, desamparo y
egoismo son a veces propios de la vida, pero debemos saber
como comunicarnos de forma agradable con los demás.
Enseñar a decir lo que sentimos expresando adecuadamente
nuestras emociones a través de la palabra, nos hace más
comprendidos y comprensibles.
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Enseñarles a decir buenos dias, gracias y
por favor. En resumen, las normas de cortesia no son
obsoletas, sino necesarias y nos dan un sello distintivo
de educación y es en nuestro hogar donde las aprendemos.
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Necesitan desarrollar sus propias
abilidades y ser independientes. Saber vestirse, bañarse,
comer sólo, ayudar en tareas simples del hogar y en la
familia. Asimilar nuevos hábitos de trabajo, gratificando
sus logros con amor y comprensión desarrollan la
autoestima, el sentido del deber, el hábito del orden en
el hogar, actitud positiva ante el trabajo y la
responsabilidad en su vida.
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Dar un buen ejemplo, pues los niños
aprenden lo que ven en sus padres.
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Tomar medidas apropiadas para cada
situación con firmeza y consistencia para corregir un mal
comportamiento.
Tener en cuenta que si Dios le dió el derecho
de ser padres, tienen el deber de cumplir a cabalidad esa
misión. |