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La voz del Arzobispo

El mensaje de Fátima nos insta a la oración  

 

 

Mis queridos amigos:

El secreto se dio a conocer. El mundo no llegó a su fin. ¿Y ahora qué hacemos?

Supongo que continuará la especulación entre aquellos que creen que la imagen de un Papa siendo asesinado no es lo suficientemente apocalíptica para convertirse en toda la verdad guardada en el secreto final de Fátima.

Consideremos los rumores que rodeaban este tercer secreto y las reacciones de los Papas que lo conocieron. La gente pensaba que nada menos que el fin del mundo podría provocar conmoción entre la alta jerarquía de la Iglesia Católica.

¿Si usted fuera el Papa y leyera sobre la visión de "un obispo vestido de blanco" que "cae a tierra aparentemente muerto bajo un estallido de arma de fuego", sabiendo que usted es el único obispo que viste de blanco? ¿No estaría algo asustado?

Sin embargo, el Papa Juan Pablo II cree firmemente que la "mano maternal" de Nuestra Señora desvió el rumbo de la bala y salvó su vida. Al despertar de la cirugía, el Santo Padre indicó la relación entre el tercer secreto de Fátima y el intento de asesinato: el atentado ocurrió el 13 de mayo de 1981, Fiesta de Nuestra Señora de Fátima. ¿Cómo eso puede ser coincidencia?

Ocho años más tarde, la profecía de Nuestra Señora sobre la conversión de Rusia, parte del segundo secreto, también se convirtió en realidad. Aunque el comunismo aún oprime a un puñado de naciones, su símbolo más famoso, el Muro de Berlín, cayó pacíficamente. En aquel entonces pareció un milagro. Ahora sabemos que lo fue.

En vez de juicio y tinieblas, las predicciones de Fátima nos aseguran que, a pesar de los horrores de la historia, Dios está con nosotros. El aún nos ama y se preocupa por sus hijos e hijas. Como indicó el propio Santo Padre: "estos tiempos de tribulación fueron advertidos y Nuestra Señora ha pedido oración y arrepentimiento para reducirlos".

El Santo Padre cree que la penitencia y el arrepentimiento siguen siendo necesarios para la conversión. El conoce la experiencia de su Polonia natal y otras naciones que sufrieron bajo el comunismo, donde la fe ha sobrevivido a la opresión, aunque ahora sigue siendo atacada por enemigos más engañosos como el materialismo, el secularismo y el hedonismo.

Creo que por eso el Santo Padre decidió revelar el tercer secreto de Fátima durante este año del Jubileo. ¿Qué mejor tiempo que la alborada del siglo 21 para anunciar la victoria en las batallas del siglo 20? ¿Y qué mejor momento para recordarnos que el mal todavía existe, que hay más batallas que pelear, pero que la oración y la fe en Dios garantizarán el triunfo del bien?

Esencialmente, ese es el verdadero mensaje de Fátima. Para entenderlo y apreciarlo, debemos poner a un lado la tendencia natural humana de concentrarnos en predicciones sobre el juicio final. El mismo Jesús dijo a los discípulos que no se preocuparan por el fin del mundo, porque "nadie conoce el día ni la hora" (Mc 14:32).

También debemos recordar que nada de lo dicho por Nuestra Señora en 1917 puede contradecir o añadir a lo que conocemos sobre el plan salvífico de Dios revelado en las Escrituras. Una vez el Hijo de Dios es encarnado y entra a la historia de la humanidad, no queda nada más por cumplir. La venida de Jesús es todo para el mundo, y cualquier revelación subsiguiente sencillamente la apoya. "Si ustedes me conocen, también conocerán a mi Padre". (Jn 14:7)

El mensaje de Fátima reitera el llamado de Cristo al arrepentimiento y la promesa de Dios a permanecer fiel a su creación. Es un mensaje de esperanza, no de sentencia, que nos puede servir como reafirmación cuando nuestra fe se debilite durante las pruebas y aflicciones del siglo 21.

Como dijo el Cardenal Sodano, "aún cuando parezcan parte del pasado los eventos a los cuales el tercer secreto de Fátima hace referencia, el llamado de Nuestra Señora a la conversión y el arrepentimiento emitido a principios del siglo 20, permanece vigente y urgente para nuestros días".