Brenda Tirado-Torres
La Voz Católica
MIAMI – La joven Carla Lena Cypress se mostraba algo
tímida al notar cuánta atención recibía su recién
nacido. El bebito, Franklin Amos Jumper, de tan sólo
siete días de nacido, recibió un canastilla en honor de
la primera beata nativoamericana, Kateri Tekakwitha.
"Siento hasta deseos de llorar por la emoción al
ver los lindos detalles que han tenido para con
nosotros", expresaba Cypress mientras en el salón se
escuchaban las risas y las carreras de sus otros dos
pequeños, Eden y Dorian, a quienes su padre, Bluejay
Jumper, trataba de controlar.
El domingo, 16 de julio, el Concilio Arquidiocesano de
Damas Católicas de Miami conmemoró la Fiesta de la beata
Kateri Tekakwitha con su tradicional Misa en la Catedral
de Santa María, celebrada por el obispo auxiliar, Mons.
Agustín Román, y concelebrada por el padre Terence
Hogan, rector de la catedral.
Mons. Román expresó su agrado al poder compartir
tanto con los nativoamericanos como con las damas
católicas. "Esta tradición es muy hermosa",
dijo el obispo, al explicar la historia de la
celebración, inciada en la Arquidiócesis de Miami en el
1983 con una Carta Pastoral del entonces Arzobispo Edward
McCarthy dirigida a los nativoamericanos e invitando a la
comunidad a celebrar la fiesta de Kateri Tekakwitha.
"Es una costumbre preciosa la que ustedes han
establecido", dijo Román a las damas católicas.
"Siempre escogemos un bebé de las comunidades
Seminole y Miccosukee que hayan nacido muy cerca del día
de la beata Kateri, el 14 de julio", informó Mary
Weber, presidenta del concilio. "En esta ocasión
estamos doblemente agradecidas a Dios porque también
celebramos los 20 años de la beatificación de Kateri
Tekakwitha", expresó Weber, quien recordó cómo
hace unos 300 años la beata tuvo que huir sola hacia
Canadá, dada la persecución que sufrió al convertirse
al catolicismo.
"Ese viaje tuvo que haber sido muy difícil, y
dicen que ella hacía pequeñas cruces con pedazos de
ramas, las que colocaba en el camino hasta alcanzar su
destino", contó la presidenta, para quien la beata
Kateri es un ejemplo en la dificultad. "Debiéramos
inspirarnos en su amor a Jesús y pedir a Kateri que nos
ayude a superarla. Además, es una bendición tener
la oportunidad de conocer personas con las que normalmente
no se comparte", dijo Weber.
"Disfruté mucho la Misa, a pesar de que es la
primera vez que asisto a una. Ha sido una hermosa
experiencia y estoy segura de que hemos sido bendecidos
por todo esto", expresó Cypress.
"Me siento muy dichosa al haber sido designada
para organizar esta actividad", dijo Benny Goitía,
coordinadora del concilio en el distrito de South Dade, al
explicar que llevaban varios meses preparando el evento.
Muchos de los regalos fueron tejidos y preparados por las
damas del concilio. "Eso les da un toque más
personal", expresó Goitía con una sonrisa.
Amparo Del Toro, presidenta del mismo distrito, dijo
que era muy importante tener la oportunidad de celebrar
esta fiesta todos los años "y poder brindar estos
regalitos a una familia que los necesita", expresó.
"Es algo que hacemos con mucho amor".