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Vaticano
 

Divorciados sin anulación no deben comulgar

VATICANO – El permitir la Comunión a los católicos divorciados y vueltos a casar por lo civil no sólo viola la ley de la Iglesia sino que es una afrenta para los católicos que viven de acuerdo a la ley, indicó el Vaticano.

Recibir el Cuerpo de Cristo siendo públicamente indigno constituye un daño objetivo a la comunión eclesial y a los fieles que le obedecen, indicó una declaración emitida por el Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos.

Las únicas situaciones en que dichas parejas pueden recibir la eucaristía es al estar separados o si se han abstenido de relaciones sexuales, indica la declaración dada a conocer por el Vaticano el 6 de julio.

Al reafirmar la prohibición de la Comunión para los católicos divorciados y vueltos a casar civilmente, la declaración corrige a algunos autores que han intentado demostrar que la prohibición no aparece bajo el derecho canónico.

De acuerdo al canon, aquellos que "persisten obstinadamente en cometer pecado mortal no deben ser admitidos a la Santa Comunión". Debido a que el divorcio no es reconocido por la Iglesia, el matrimonio civil tampoco lo es, por lo que se considera que la pareja vive en adulterio. Pero, si han ido a confesión tras comprometerse a vivir en completa castidad, esto es, abstenerse de los actos propios de los esposos", entonces pueden recibir la comunión en la mayoría de los casos, indica la declaración.

Sin embargo, debido a que su estado civil como casados es públicamente obvio pero el hecho de que se abstienen de relaciones sexuales no lo es, "pueden recibir la Comunión sólo en lo que el documento llama ‘remoto scandalo’", si el escándalo puede ser evitado. Según la declaración, crear escándalo no es necesariamente lo mismo que realizar algo que estremezca a la gente.

Cuando los divorciados vueltos a casar civilmente reciben la Comunión, "existe escándalo aunque, lamentablemente, tal comportamiento ya no es motivo de sorpresa", se indicó.

La declaración reafirma declaraciones previas del Vaticano expresando que los sacerdotes deben explicar en privado a los católicos que se encuentran en estas circunstancias por qué no pueden recibir la eucaristía, de manera que se evite la denegación pública de la Comunión. Pero si, a pesar de las explicaciones, la pareja no queda convencida , se indica que "el ministro de la Comunión debe rehusar el distribuirla a aquellos que son públicamente indignos".

El documento explica que afirmar las enseñanzas de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio y la santidad de la Eucaristía son signo de un "cuidado pastoral genuino" y de una "preocupación auténtica" por los divorciados vueltos a casar.