ROMA (ZENIT) – El director de la Organización de las
Naciones Unidas Contra el Hambre, Jacques Diouf, informó
que el hambre disminuye a un ritmo de ocho millones de
personas al año, pero hace falta que se llegue a los 20
millones de personas anualmente para alcanzar los
objetivos propuestos por la Cumbre Mundial de la Seguridad
Alimentaria.
Un informe sobre la reforma en el nuevo milenio de la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), indica
que dicho organismo será más "transparente,
eficiente y descentralizado", según se vayan
incorporando nuevas tecnologías.
La FAO cuenta con 181 países miembros y un presupuesto
total para este bienio de 650 millones de dólares. Desde
su reforma en 1994, la organización ha redefinido sus
fines y ha dirigido sus programas a la seguridad
alimentaria.
Actualmente se gestionan 187 proyectos con 157 millones
de dólares. "Se trata de un presupuesto muy inferior
al de otras agencias de la ONU, a pesar de la importancia
de sus objetivos", informó Diouf.
Los puntos fuertes de la reforma son la
descentralización, para la que se han creado cinco
oficinas regionales en Zimbabwe, Túnez, Samoa, Hungría y
Barbados; la instauración de un diálogo más consistente
con los estados miembros y el secretariado; la
modernización de la gestión y la racionalización de los
procedimientos.
La política de la comunicación también tiene un
papel vital. El sitio web de la FAO (http://www.fao.org)
recibe diez millones de visitas al mes. Además, se
descargan aproximadamente 18 millones de datos
estadísticos mensualmente de su banco de información.
"La Internet nos ha permitido desarrollar
rápidamente nuestra capacidad de divulgación: de 58,000
ejemplares de documentos hemos pasado a seis millones de
ejemplares distribuidos cada mes. Alguna vez hemos llegado
a diez millones", informó el director general.