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Juntos
desarrollo y libertad
Sondos
caras de la misma moneda, señala informe de la ONU
VATICANO
(ZENIT) - La lucha por el desarrollo económico y la lucha por
la libertad son dos caras de la misma moneda, afirma el nuevo
informe de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos.
Los datos del informe indican que actualmente
hay casi 1,500 millones de personas que tratan de sobrevivir
con menos de un dólar al día, no sólo en los países más
pobres, sino también en los industrializados. El número de
niños obligados a trabajar alcanza los 250 millones.
Comentando los resultados de este informe, el
Papa Juan Pablo II afirmó que "la lucha contra la
pobreza es uno de los desafíos que se presentan ante la
humanidad del nuevo milenio".
El Papa señaló que "la alimentación,
la asistencia sanitaria, la educación y el trabajo no
representan sólo objetivos de desarrollo: son derechos
fundamentales que, por desgracia, todavía son negados a
millones de seres humanos".
Por séptimo año consecutivo, la
Organización de Naciones Unidas coloca a Canadá en el primer
lugar en desarollo humano, medido en términos de esperanza de
vida, de educación y renta real. Le siguen Noruega, los
Estados Unidos, Australia e Islandia y quedando para el final
de la lista los estados africanos. Según las Naciones Unidas,
Sierra Leona, Nigeria y Burkina Faso son los países peor
situados.
"La lucha contra la extrema pobreza sólo
empezará a dar frutos si los países ricos deciden traducir
su compromiso político en medidas concretas de acción
urgente", afirmó el máximo responsable del PNUD, Mark
Malloch.
Cinco años después de la Cumbre del
Desarrollo Social de Copenhague, "los resultados han sido
decepcionantes", reconoció Malloch. "Hemos
fracasado en estimular el compromiso político surgido de
Copenhague para convertirlo en acciones concretas que
movilicen mayores recursos para la ayuda oficial al
desarrollo, el alivio de la deuda externa de los países
pobres o favorecer su acceso a los mercados".
A pesar de que es una tarea muy difícil,
Malloch mostró su convencimiento de que es posible reducir a
la mitad la extrema pobreza en los próximos quince años. La
mayor parte de los pobres del mundo se encuentra en Asia. Por
su parte, Latinoamérica ha vivido un período de gran
crecimiento económico pero no se caracterizó por una mayor
reducción de la pobreza en sus primeras etapas, consideró el
responsable del PNUD.
"Ahora hay un grupo de presidentes y
gobiernos que han entendido la conexión efectiva entre el
crecimiento y la mejora en las condiciones de vida y que
intentan combinar las estrategias de crecimiento con
políticas sociales más eficaces", observó Malloch.
Sin embargo, el acceso a los mercados y el
crecimiento económico no es la solución universal a la
pobreza. "Hay que tener en cuenta, además, la promoción
de la salud y la educación", agregó.
El Papa explicó que "los derechos
humanos y el desarrollo humano tienen que caminar de la mano,
pero para ello es necesaria una mayor colaboración
internacional a favor de los pueblos más perjudicados".
"Deseo vivamente que, entre los frutos de
este gran Jubileo, nazca un nuevo y concreto compromiso de
solidaridad internacional", concluyó el Pontífice. |