WASHINGTON (ZENIT) – La Conferencia de Obispos de
Estados Unidos dio a conocer un documento sobre la
justicia criminal en el que se enfatiza la importancia de
reconstruir las vidas y no las cárceles.
El documento, titulado "Responsabilidad,
Rehabilitación y Restauración: Una Visión Católica del
Crimen y la Justicia Criminal", pide una reforma
total no sólo del sistema judicial y carcelario en
Estados Unidos, sino también de la filosofía con la que
el país enfrenta estos problemas. El mismo será
publicado el próximo otoño.
"Como pastores, nos toca sepultar a muchos
jóvenes a causa de la delincuencia, de las drogas o de
las pandillas", afirmó el obispo de Spokane, William
Skylstad, al presentar a todos los obipos el borrador del
documento.
"Vivimos en una sociedad con demasiado crimen y
violencia", añadió. "Pero no podemos responder
con más prisiones y ejecuciones".
Desde 1972 hasta 1999 el número de encarcelados en los
Estados Unidos ha aumentado de 250,000 a casi 2 millones.
En ese mismo período de tiempo, más de 3,000 personas
han sido condenadas a muerte. En 1998 había 668
prisioneros por cada 100,000 ciudadanos, entre seis y 12
veces más que en el resto de los países occidentales.
El documento, recordando la doctrina de Santo Tomás de
Aquino, explica que el castigo no tiene que ser un fin en
sí mismo, sino que debe tener como objetivo la redención
del condenado. Esto se aplica en el caso de la pena de
muerte, una práctica que la Iglesia considera cruel,
innecesaria y, en algunos casos, arbitraria.
El documento de los obispos pide que se enfrente el
problema de la delincuencia en Estados Unidos analizando
sus causas sociales.
En el país se gastan 35 mil millones de dólares al
año en el sistema carcelario, pero el debate sobre cómo
eliminar estas causas es casi ausente.
Los obispos hablan de las víctimas de los delincuentes
y pide que sean debidamente informadas sobre los procesos
judiciales. Toda la sociedad tiene que hacerse cargo de
sus sufrimientos y mediar en su relación con los mismos
culpables. "La dignidad humana", afirma el
documento, "incluye tanto a las víctimas como a los
criminales", e insiste en una auténtica justicia sin
venganza.
"La clave para resolver el problema, sin embargo,
está en una auténtica revolución moral, pues los
remedios políticos no serán eficaces si no están
apoyados por la fuerza de los valores", añaden los
obispos.