Araceli M. Cantero
La Voz Católica
MIAMI—‘Un atleta que supo correr’ no es un libro
sobre el atletismo.
De hecho esta obra autobiográfica del diácono Rafael
de los Reyes tiene todos los ingredientes de una novela:
historia, aventura, amor, pecado, conversión… Los
elementos se van sucediendo y entrelazando a lo largo de
370 páginas llenas de información que además incluyen
documentos, recortes de periódico y fotografías de su
vida.
Un buen guionista pudiera convertir esta obra en una
interesante película. Pero no ha sido ésta la intención
del autor, para quien escribir este libro ha sido ante
todo llevar a los lectores "a un encuentro con Dios
como el que yo he tenido".
En la Arquidiócesis de Miami , Rafael de los Reyes no
necesita presentación. Su participación en diversos
movimientos apostólicos, su servicio como diácono
permanente y su actual posición como administrador de
Radio Paz le han mantenido en la palestra pública por
muchos años. Pero con este libro, quienes creen conocerle
descubrirán otros aspectos más personales e íntimos.
A veces, el lector pudiera sentirse entrando en un
lugar ‘sagrado’ en donde no le corresponde estar.
Con una carta de presentación del obispo Agustín
Román, el libro está estructurado en tres momentos que
resumen lo que el autor identifica como tres grandes
etapas en su vida, desde su nacimiento en Cienfuegos en
1931 hasta el presente.
El libro no sólo contiene datos biográfico propios
sino que ofrece también una apreciación de la historia
de Cuba, desde 1942, comentarios políticos y sociales, y
bastantes enseñanzas y consejos religiosos. Además de
ser una historia de su vida, resulta también en una
historia de la vida de la Renovación Carismática en la
Arquidiócesis de Miami y de la génesis y desarrollo de
Radio Paz.
Un comienzo del libro sin seguir la cronología quizás
hubiera hecho más atractivo el inicio de la lectura. Y es
que resulta fascinante leer los detalles de la deserción
del primer atleta cubano, en septiembre de 1961, después
de un aterrizaje forzoso en el Aeropuerto de Shannon, en
la costa oeste de Irlanda. Al dejar Cuba, el joven de 22
años, dejó atrás una exitosa carrera de deportista,
para iniciar la carrera del espíritu, aún por terminar.
El triunfo de la revolución castrista casi coincide
con un segundo momento en la vida del atleta. Es una etapa
dedicada a crear una familia propia y a afianzarse
profesionalmente. Y aunque permanece en él la búsqueda
interior y de hecho ya ha decidido orientar su vida al
servicio de Dios en la Iglesia como diácono permanente,
los capítulos que describen este ‘segundo momento’
dejan ver que el definitivo cambio interior está aún por
darse. El mismo reconoce que a pesar de las tareas
pastorales que realiza, está viviendo una ‘muerte
espiritual’.
Un retiro de la Renovación Carismática marca el
inicio de un tercera etapa en la vida del atleta, marcada
por mucho gozo, un gran deseo de conocer la Biblia y
variedad de responsabilidades en la Renovación y en la
Arquidiócesis de Miami . Es una etapa de la que describe
detalles de muchas de sus peregrinaciones y viajes y el
impacto que estos tienen en su ‘correr hacia Dios’.
En su análisis del desarrollo del espíritu humano, el
psicólogo Karl Jung dice que en toda persona se dan dos
etapas . El habla de la 'sicología del amanecer', etapa
de la vida en que todas las energías se orientan hacia el
mundo exterior. Y de la 'sicología del atardecer', etapa
en que la persona, insatisfecha con los triunfos logrados,
mira hacia adentro iniciando el viaje interior que da un
sentido más profundo a la vida.
Como punto clave para esta transición, Dios y la misma
vida van obrando la ruptura del 'ego' que cede el
protagonismo al 'yo profundo', al verdadero ser ‘imagen
y semejanza de Dios’.
Esta es una de tantas explicaciones sobre la búsqueda
de todo ser humano y es quizás la que se transparenta a
lo largo de este libro sobre el ‘atleta que supo correr’
y que sigue corriendo tras la corona que no se marchita
nunca.
Para obtener este libro llame a Radio Paz, Tel (305)
638-9729