VATICANO (ZENIT) – A más de 20,000
cursillistas de 60 países reunidos en Roma para la III
Ultreya Mundial de los Cursillos de Cristiandad, el Papa
les urgió a testimoniar la presencia de Cristo en la
sociedad.
Es algo urgente, dijo, "pues
países y naciones enteros, donde la religión y la vida
cristiana eran en otra época florecientes y capaces de
dar vida a comunidades de fe viva y operante, se
encuentran ahora sometidos a dura prueba por la continua
difusión de la indiferencia, del secularismo y del
ateísmo".
Los Cursillos de Cristiandad fueron
fundados hace 51 años en Palma de Mallorca, España, y
hoy cuentan con unos 5 millones de adherentes. Un cursillo
es un retiro de tres días en el que sus miembros buscan
profundizar en el compromiso de los votos bautismales y
del conocimiento de Cristo.
"Al hallar a Cristo han aprendido
a mirar con nuevos ojos a las personas, a la naturaleza, a
los eventos cotidianos y a la vida", dijo el Papa.
"Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo, quienes
desafortunadamente se han distanciado de Dios, esperan la
luz de la fe, lo que también les ayudará a redescubrir
los colores de la existencia y la alegría de sentirse
amados por Dios".
Al llegar en helicóptero desde su
residencia veraniega a las afueras de Roma, el Santo Padre
se reunió el 29 de julio con miembros del movimiento de
Cursillos en la Plaza de San Pedro. La audiencia fue
precedida por una Misa en el mismo lugar celebrada por el
cardenal estadounidense J. Francis Stafford, presidente
del Pontificio Consejo para los Laicos.
El Papa recalcó que la situación del
mundo actual constituye un desafío para los creyentes
"a rehacer el tejido cristiano de la sociedad
humana".
Reconoció que el método de los
Cursillos pretende contribuir a cambiar en sentido
cristiano los ambientes en los que las personas viven y
trabajan.
Los presentes respondieron con aplausos
y gran entusiasmo.
"Frente a una cultura que con
frecuencia niega incluso la existencia de una verdad
objetiva de valor universal y que se hunde en las arenas
movedizas del nihilismo, los creyentes tienen que saber
indicar con claridad que Cristo es el Camino, la Verdad y
la Vida", expresó el Papa.
Por ello, dirigiéndose a los millones
de cursillistas de todo el mundo por medio de los allí
presentes, el Sumo Pontífice les dijo que "a
ustedes, que han abierto de par en par el corazón, Cristo
mismo les pide que le anuncien incansablemente a quien
todavía no la ha acogido. Les pide que se pongan a su
servicio, al servicio de su verdad que hace a las personas
libres".
Tras la despedida del Papa, la III Ultreya Mundial de
los Cursillos de Cristiandad continuó hasta entrada la
noche rodeada por los brazos de la Columnata de Bernini
con los testimonios de representantes de todo el mundo.