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Cuba
 

DECLARACION FINAL DE LA FRATERNIDAD DEL CLERO Y RELIGIOSOS DE CUBA EN LA DIÁSPORA

La Fraternidad del clero y religiosos de Cuba se reunió, los días 24 al 27- de julio en New York con la participación de representantes de las comunidades eclesiales cubanas de la diáspora y hermanos que laboran en Cuba.

El tema de la reunión fue la ponencia de su excelencia monseñor Jean Louis Taurán, de la Secretaría Vaticana para las Relaciones con los Estados, en el simposio sobre la exhortación apostólica Ecclesia in America tenida en La Habana el 1º de diciembre de 1999: "Relaciones Estado e Iglesia en la Sociedad Moderna".

Como Iglesia en la diáspora reiteramos nuestra unidad y sentido de pertenencia a la Iglesia Católica en Cuba. Somos una sola Iglesia llamados a ser sacramento de unidad en un solo pueblo. Reclamamos la libertad religiosa a la que tiene derecho nuestra Iglesia en Cuba, y la plena libertad a la cual tienen derecho todos los cubanos.

Queremos dar gracias a Dios por estos encuentros de la Fraternidad y por todos los que se están realizando entre sacerdotes y laicos dentro y fuera de la isla para intercambiar ideas y afectos que nos facilitan un mayor entendimiento mutuo. Ellos crean conciencia de la misión que tenemos como Iglesia de ser sacramento de unidad en un pueblo de muchas maneras dividido por las circunstancias históricas en, que vivimos.

Celebramos la eucaristía con participación de las comunidades cubanas de New York y New Jersey en la Parroquia Transfiguración fundada, por el mismo Padre Varela, a quien consideramos nuestro mentor, modelo y guía no sólo en su labor apostólica sacerdotal sino también en su celo patriótico. Nos adherimos plenamente a las palabras de monseñor Taurán cuando evoca al Santo Padre diciendo: "La Iglesia, inmersa, en la sociedad, no busca ninguna forma de poder político para desarrollar su misión, sino que quiere ser germen fecundo de bien común al hacerse presente en las estructuras sociales… Todo lo que la Iglesia reclama para si lo pone al servicio del hombre y de la sociedad… Defendiendo su propia libertad, la Iglesia defiende la de cada persona, la de las familias, la de las diversas organizaciones sociales, realidades vivas que tienen derecho a un ámbito propio de autonomía y soberanía" (Centesimus annus, 45). En este sentido, "el cristiano y las comunidades cristianas viven profundamente insertados en la vida de sus pueblos respectivos y son signos del Evangelio incluso por la fidelidad a la Patria, a su pueblo, a la cultura nacional, pero siempre con la libertad que Cristo ha traído" (Homilla, 4.4).

Como una conclusión práctica exhortamos a nuestros hermanos cubanos en la diáspora que no sólo provean a las necesidades materiales de nuestros hermanos en Cuba, sino también a sus necesidades espirituales y morales.

En los últimos tiempos contemplamos con tristeza los ataques injustos que se le han hecho al exilio cubano. Como pastores queremos testimoniar ante el mundo que aunque nos sentimos muy satisfechos de los grandes logros en todos los campos del quehacer humano no es menos cierto que hemos tenido que pagar nuestra cuota de dolor y sufrimiento por nuestra separación y división familiar y por la ausencia de la patria, escenario propio de nuestras costumbres y tradiciones. Damos gracias a Dios por el testimonio de nuestros mártires fusilados o muertos en el estrecho de la Florida, por nuestros presos políticos que ya disfrutan la libertad o aquellos que todavía languidecen en las cárceles, esos son nuestros hermanos, padres, familiares y amigos. Ese es el verdadero exilio cubano. Unimos el dolor de ellos y el nuestro al de Cristo en la cruz para la redención de nuestro pueblo.

Nos hacemos eco de la pastoral de los obispos cubanos "Un Cielo Nuevo y una Tierra Nueva " del 21 de enero del año 2000 rogando a la Santísima Virgen María, Madre de la Caridad del Cobre, que en este año jubilar del nacimiento de su Hijo Jesús sea quien nos conduzca por el camino de la esperanza hacia un futuro mejor para Cuba y sus hijos con la bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Dios rico en misericordia, justicia, amor y paz.

Nueva York 27 de junio del año 2000 -Año Jubilar.