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Miami
 

Recuerdan a su 'pastor' de Guantánamo


Momentos de la Eucaristía. Foto: A. Cantero

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI—En vida fue consejero de obispos, amigo de sacerdotes e impulsor de los laicos.

Después de su muerte, la semilla plantada por el padre Pastor González sigue dando frutos de fraternidad y celo evangelizador.

"El significó un impulso de mejoramiento en la historia de Cuba y en la de Guantánamo", señaló el obispo de aquella zona, monseñor Carlos Baladrón.

"Si continuamos haciendo vida sus enseñanzas, en el servicio de Cristo y de su Iglesia, él estará orgulloso desde el cielo", comentó el obispo al finalizar unas jornadas de verano en Miami, en la que se encontraron amigos del sacerdote cubano fallecido en 1983.

Durante los días de reflexión, unos 60 participantes y varios obispos recordaron al sacerdote que durante años había sido ‘pastor’ y consejero de muchos de ellos y reflexionaron sobre su figura.

Al finalizar las jornadas, unas 200 personas participaron en una misa en el Instituto Pastoral del Sureste (SEPI) y fueron testigos de la bendición de una pequeña urna con un hueso del sacerdote, hoy enterrado en la Catedral de la Diócesis de Guantánamo.

"Es un símbolo que nos recuerda su presencia entre nosotros", dijo Mons. Baladrón.

"Nos decía que la vida es un regalo de Dios y hay que vivirla como servicio", añadió el obispo Dionisio García, de Bayamo-Manzanillo quien en su juventud fue parte de los grupos formados por el padre Pastor y aún recordaba las enseñanzas de él recibidas.

"Creó una comunidad en la que todos se sentían en casa y responsables de la Iglesia", recuerda Rogelio Zelada que conoció al padre Pastor en su juventud.

De él recuerda el amor a Cuba, su sentido común, su don de gentes y su espiritualidad profunda.

"Su visión se adelantó al Concilio Vaticano II", señala Zelada, quien recuerda al sacerdote de pequeña figura y alma grande que "sabía ser cercano a la gente y se tomaba el tiempo para ayudar a todos".

El padre Pedro Lleó fue alumno suyo en las Escuelas Pías de Guanabacoa y aún recuerda "con qué gusto nos hablaba de José Martí y nos enseñaba la historia y la geografía de Cuba".

Nacido el 26 de julio de 1910 de padre asturiano y madre mestiza cubana, Pastor González era el cuarto de 11 hijos. Formado en un hogar humilde y en la escuela pública, a los 18 años se graduó de la Escuela Normal y desempeñó la labor de maestro en dos escuelas de La Habana. Aunque había sido bautizado de niño, no fue hasta 1930 y con 20 años cumplidos que hizo su primera Comunión.

Hombre inquieto y ávido de cultura, continuó estudiando, periodismo, sociología, sicología y un doctorado en pedagogía. Todo ello destacándose en la juventud católica y en el movimiento político ABC, en la época del presidente Machado.

Se incorporó como maestro a las Escuelas Pías de los Escolapios en Oriente y en 1949, a los 39 años, pidió el ingreso en los padres Escolapios, siendo enviado a Cataluña, España para su noviciado y después a Roma. Ya ordenado sacerdote, regresó para celebrar su primera Misa en Guanabacoa el 15 de agosto de 1954 y para continuar como maestro.

En 1961, con el triunfo de la revolución castrista y el cierre de los colegios católicos el P. Pastor se desplazó a Guantánamo donde inicia una nueva etapa que ha dejado profunda huella en la zona. De su celo, durante 17 años allí, surgieron comunidades de laicos bien formados, sacerdotes y también un obispo.

El padre Juan Quijano ha comparado la presencia del padre Pastor en Guantánamo a un relámpago, "una energía nueva en un momento que perdíamos las esperanzas".

Cuando el deterioro de su salud, Mons. Meurice le llevó a vivir con él al arzobispado de Santiago de Cuba y después lo llevó a La Habana, a la Iglesia de la Caridad.

Al fallecer el 18 de febrero de 1983 sus restos fueron depositados en el panteón de los Padres Escolapios en Guanabacoa. Más adelante Guantánamo los reclama y se hace la exhumación reservando un hueso para el obispado y otro para el exilio.

Todo se realizó el 26 de noviembre pasado y Luis Fernández viajó de Miami para estar presente.

"Fue un verdadero privilegio tener los huesos del padre Pastor en mis manos y colocarlos donde permanecerán para siempre", escribió a su regreso a Miami.

Fernández ayudó en el traslado de los restos y fue el encargado de traer la muestra para el exilio que se colocó en el Instituto Pastoral del Sureste, por ser ésta una Institución dirigida por el sacerdote escolapio P. Mario Vizcaíno.

El mismo explicó que "por ser un hombre de letras, hemos llamado a esta aula ‘Biblioteca del padre Pastor’".