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Católicos
negros celebran su fe
Dan
gracias por sus dones y piden
sacerdotes y religiosas de su raza

Lorraine Lyles, de Palm Beach,
junto a la
religiosa nigeriana Nkechinyere Njoku
Robert O’Steen
Florida Catholic
MIAMI – Unos 500 católicos afroamericanos cantaron,
danzaron y alabaron al Señor en su exhuberante estilo
para demostrar al mundo y a sí mismos sus
característicos dones para la Iglesia.
Eso es lo que la directora de la oficina arquidiocesana
para Católicos de la raza negra, Maria Jerkins, recalcó
sobre la importancia de Gathering 2000 celebrado en Tampa.
Fue el primer encuentro de católicos afroamericanos a
nivel estatal.

María Jerkins, directora de
la oficina
aquidiocesana para católicos de la raza negra
La convención les ayudó a reconocer sus dones y
explorar las posibilidades de lo que pueden hacer, dijo
Jerkins. Junto a otros 70 católicos afroamericanos de la
Arquidiócesis asistieron al evento patrocinado por los
católicos de la raza negra y la Conferencia Católica de
la Florida.
Uno de los mayores problemas que Jerkins ve en su
comunidad del sur de la Florida es la falta de compromiso
en el apostolado y las vocaciones porque no pueden vivir
las posibilidades que son más patentes en las parroquias
de mayoría blanca.
"Parte del problema en Miami es que no tenemos
modelos. Los católicos de raza negra no ven como una
posibilidad servir en las parroquias y creo que es algo
que debemos examinar en esta diócesis", dijo.
Por ejemplo, su secretaria, graduada de una escuela
católica, nunca supo que existiera una monja negra.
Jerkins le mostró un vídeo de una monja que trabajó por
30 años en Liberty City. Un día la secretaria le dijo,
"Vi esta monja de la raza negra en la Universi-dad de
Sto. Tomás y fui hasta ella sólo para hablarle y
tocarla".
"Al no ver las opciones, no se consideran las
posibilidades. Es algo en lo que tenemos que
trabajar", dijo Jerkins.
Indicó que la convención de Tampa en el mes de junio
fue positiva en ese sentido porque en el grupo hubo 36
niños afroamericanos que vieron a un obispo, sacerdotes y
monjas de su misma raza por primera vez.
"Pusimos en práctica algunos de los dones del
pueblo afroamericano, cantar bien, la danza",
comentó Jerkins. "Oramos sin pena. Pusimos ritmos a
las canciones. Fue muy lindo vivirlo".
Contó que una vez en que el arzobispo John C. Favalora
visitó su parroquia, Holy Redeemer, comentó sobre lo
bien que vestía la gente. "Cantamos con pasión y
gusto; ponemos nuestra alma y corazón. Aplaudimos,
sentimos la música y lo expresamos".
¿Por qué los católicos afroamericanos aún dicen que
se sienten relegados en ocasiones? Jerkins piensa que en
parte es porque no hay líderes de la raza negra en la
Iglesia.
"Nuestra comunidad católica no está consciente
de cuáles son las posibilidades de liderazgo. Van a Misa
y regresan a sus casas. Muchos no tienen idea de lo que es
un ministerio laical o familiar, por ejemplo".
Explicó que parte de su trabajo es educar a las
parroquias con fieles de la raza negra e informó que en
algunas áreas la participación ha aumentado en un 300 ó
400 por ciento.
Jerkins dice que haber establecido oficinas para
católicos de la raza negra en las distintas diócesis les
ha ayudado a sentirse representados, "pero nada
sustituye a los sacerdotes y religiosos de nuestra
raza".
Indicó que le gustaría que la Iglesia fuera más
agresiva en su empeño por reclutar candidatos de la raza
negra para el sacerdocio y el diaconado.
"No sé de qué manera", dijo, "pero yo
misma estoy hablando con tantos hombres como puedo".
O'Steen es el editor de las páginas locales de The
Florida Catholic. |