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Iglesia
y estado en reunión sacerdotal
Clero y
religiosos de la diáspora cubana reafirman su unidad con
la Iglesia en Cuba
NUEVA YORK—Sacerdotes y religiosos cubanos en la
diáspora manifestaron en una declaración su "unidad
y sentido de pertenencia a la Iglesia Católica en
Cuba" y su llamado a ser sacramento de unidad en un
solo pueblo.
"Reclamamos la libertad religiosa a la que tiene
derecho nuestra Iglesia en Cuba y la plena libertad a la
cual tienen derecho todos los cubanos", dijeron los
sacerdotes al finalizar dos días de reflexión.
Los sacerdotes se reunieron del 24 al 27 de julio en
Nueva York y tuvieron como tema una ponencia del arzobispo
Jean Louis Tauran, de la Secretaría Vaticana para las
Relaciones entre los Pueblos.
La ponencia sobre Relaciones Iglesia y Estado en la
Sociedad Moderna había sido pronunciada el 1 de diciembre
pasado en La Habana con motivo del Simposio sobre la
Exhortación Apostólica Ecclesia in America.
En su declaración , los sacerdotes recuerdan y se
adhieren a las palabras de Mons. Tauran que afirman que
"la Iglesia no busca ninguna forma de poder político
para desarrollar su misión… y defendiendo su propia
libertad, defiende la de cada persona, la de las familias,
la de las diversas organizaciones sociales, realidades
vivas que tienen derecho a un ámbito propio de autonomía
y soberanía…"
Los encuentros de la Fraternidad del Clero y Religiosos
de Cuba en la Diáspora se han llevado a cabo anualmente
desde 1969 con el fin de renovar los lazos entre cubanos y
reflexionar juntos sobre aspectos de interés relacionados
con Cuba.
Durante el encuentro en Nueva York en que participaron
los obispos cubanos exiliados Eduardo Boza Masvidal y
Agustín Román, los sacerdotes celebraron la Eucaristía
en la parroquia de la Transfiguración, fundada por el
sacerdote cubano Félix Varela, "a quien consideramos
nuestro mentor modelo y guía no sólo en su labor
apostólica sacerdotal sino también en su celo
patriótico", dicen en su declaración.
El padre Varela fue profesor del Seminario de La
Habana, diputado en las Cortes Españolas y exiliado en
Nueva York a principios del siglo XIX, en donde sirvió
como Vicario General. Su causa de beatificación ha sido
introducida en Roma.
En su declaración los sacerdotes señalan su
satisfacción por los logros de los cubanos en el quehacer
humano pero reconocen "que hemos tenido que pagar
nuestra cuota de dolor y sufrimiento por nuestra
separación y división familiar y por la ausencia de la
patria".
Deploran con tristeza "los ataques injustos que se
han hecho al exilio cubano" en los últimos tiempos y
dan gracias a Dios "por el testimonio de nuestros
mártires fusilados o muertos en el estrecho de La
Florida, por nuestros presos políticos que ya disfrutan
de libertad o aquellos que languidecen en las
cárceles". Reiteran que "esos son nuestros
hermanos, padres, familiares y amigos".
Señalan que "ese es el verdadero exilio cubano.
Unimos el dolor de ellos y el nuestro al de Cristo en la
cruz para la redención de nuestro pueblo".
Los sacerdotes expresan que se hacen eco de la carta
pastoral de los Obispos Cubanos ‘Un cielo nuevo y una
tierra nueva’ con motivo del año 2000 y ruegan a la
Virgen de la Caridad que conduzca a Cuba por el camino de
la esperanza.
Como conclusión práctica, los sacerdotes exhortan
"a nuestros hermanos cubanos en la diáspora a que no
sólo provean a las necesidades materiales de nuestros
hermanos en Cuba, sino también a sus necesidades
espirituales y morales.
Texto de la declaración |