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CUANDO LLEGA JESUS
Claudio de Castro S.
Lector de La Voz Católica Digital residente en Panamá.
Hay una canción que me gusta mucho. ¿La has escuchado
alguna vez?
"Renuévame, Señor Jesús/Ya no quiero ser
igual./Renuévame, Señor Jesús,/Pon en mí tu corazón.
Porque todo lo que hay, dentro de mí,/Necesita ser
cambiado Señor,/ porque todo lo que hay dentro
de mi corazón/necesita más de ti".
Sabes, he pasado enfermo el fin de semana. Me he puesto
a cantar esta canción y le he pedido a Jesús
que renueve mi corazón. Y me ha ocurrido algo que no
esperaba... ¿ves? Jesús me ha impactado y ya no quiero
ser igual. Quiero ser un Claudio nuevo para Jesús. He
llegado hasta El cansado, agobiado por el camino. No
quiero ahorrar dinero en el banco, ni comprar cosas
innecesarias, ni tener mucha ropa.. pues si tengo todo
esto, ¿qué le dejaré a Dios que me pueda dar? Si lo
tengo todo, ¿cómo conoceré su
Misericordia? Prefiero no tener nada y acogerme
como un mendigo en la Providencia. Elevar mis manos
vacías para que El las llene. Renuévame Señor Jesús,
pon en mí tu corazón.
Me he decidido. He visto lo que le hace el dinero a los
hombres. No quiero tener el futuro asegurado. Prefiero
vivir cada día como un regalo de Dios, confiando en mi
Padre Dios, viviendo su Palabra:
"No se atormenten por su vida con cuestiones de
alimento, ni por su cuerpo con cuestiones de ropa. Miren
que la vida es más que el alimento y el cuerpo más que
el vestido. Aprendan de los cuervos; no siembran ni
cosechan, no tienen bodegas ni graneros y sin embargo,
Dios los alimenta. ¡Y ustedes valen más que las
aves!".
¡Qué poca fe hemos tenido y cuánto lo lamento!
No quiero discutir con nadie ni criticar. Si eres esto
o aquello, si soy mejor que tú. Sólo quiero comprender,
ser misericordioso, acoger al necesitado. Compartirlo
todo. Quiero que mi tesoro esté en el
cielo, que mi futuro esté en las manos del
buen Dios.
"…Porque donde está tu tesoro, allí estará
también tu corazón".
No espero ni merezco nada. Sólo deseo que mi vida
gire en torno a Jesús. A partir de hoy viviré el
amor de Jesús. Vivir plenamente esta vida que pasa en un
suspiro y que no podemos retener. Ser de Jesús y para
Jesús.
Recuerdo aquella ocasión en que me quedé sin trabajo.
Tenía tres hijos, esposa, y obligaciones de todo tipo.
Pero no conozco una época más feliz. Vivía cada día
con una alegría que se me desbordaba. Y nunca me faltó
nada.
Siempre, inesperadamente y en último momento llegaba
de alguna manera el poco o mucho dinero que
necesitábamos. Los niños fueron becados y
siempre sentimos las manos amorosas del buen
Dios. Llamaba a esos días "mis
vacaciones".
Le había pedido a la Virgen que se encargara
mientras yo disfrutaba con la familia. Y me llamaron a
trabajar el día de la Medalla Milagrosa, para que yo
supiera que fue ella.
Y a éste, ¿qué le ha pasado? ¿Qué bicho
le picó?
Amigo, me he enamorado de Jesús. |