Secciones

punto.gif (910 bytes) Vaticano
punto.gif (910 bytes) Miami
punto.gif (910 bytes) Cuba
punto.gif (910 bytes) Mundo/Nación
punto.gif (910 bytes) Opiniones
punto.gif (910 bytes) Enlaces
punto.gif (910 bytes)
Correo
punto.gif (910 bytes) Archivo
punto.gif (910 bytes) Portada

 

Miami
 

EL DORAL ANHELA SU MISION


El P. Jorge Noda comparte con miembros del
"ministerio de los pastelitos". Foto: B. Tirado-Torres

Brenda Tirado-Torres
La Voz Católica

MIAMI — En la Misión de El Doral la Misa de las 8:30 de la mañana del domingo parece "misa de once" por la cantidad de familias jóvenes con niños pequeños que asisten a escuchar la Palabra de Dios y celebrar la Eucaristía.

"Tenemos muchas familias deseosas de entregarse a la comunidad y de que tengamos ya la parroquia aquí", expresó el padre Jorge Noda, vicario parroquial de Blessed Trinity y quien celebra la Misa en la misión.

"Es hermoso ver esas familias tan temprano en la Misa", describió Abraham Embi, ministro eucarístico. "Aquí llegan personas de distintos países dispuestas a ayudar".

Una de esas personas es Alejandra Flores, quien junto a su esposo Víctor Eduardo se ha involucrado tanto en el diseño de las invitaciones para la Misa de aniversario como de hacer notar la presencia de la misión en la Internet.

"Me ha permitido conocer gente con la que comparto todos los domingos en la Misa, gente a la que saludo en el supermercado o en la calle… cuando no estás en tu país te hace falta tu gente", dice Alejandra quien llegó con su esposo de Venezuela hace año y medio.

Hace un año, el 19 de septiembre de 1999, el padre Joseph Carney, párroco de Blessed Trinity, celebró la primera Misa en la misión de El Doral. El diácono Ray Ortega está ayudando en los preparativos para la celebración del primer aniversario de la misión el domingo 17 de septiembre. Quienes asisten a la misión se reúnen en la escuela elemental John I. Smith, localizada en el 10415 NW de la calle 52 en Doral Park.

"A la primera Misa asistieron unas 50 personas y ya pasamos las 250", cuenta Barbara Romani-Carroll, italoamericana que reside en El Doral desde 1991. "Esta comunidad es un lindo tapiz formado por personas de distintos países, lo que le proporciona una gran riqueza cultural y espiritual".

Ya el segundo domingo contaban con un ministerio de hospitalidad. "Estoy aquí desde el mismo principio y ver crecer esta hermosa comunidad hace que mi corazón sonría", expresa Romani-Carroll.

"Hace dos o tres años que El Doral quiere convertirse en ciudad y eso se encuentra en la agenda del condado", informó el diácono Ortega al notar que cada día se van construyendo más zonas residenciales por lo que es urgente la necesidad de una iglesia católica en el área. En estos momentos en El Doral viven unas 6,000 familias y a pesar de que han hecho mucha propaganda no han llegado a todos para decirles que la Iglesia está presente en el área.

Luis Macías explica que a las personas que llegan de sus trabajos se les hace difícil trasladarse a otras parroquias. "Estando aquí nuestra propia parroquia, todos los servicios que necesitan los tuvieran a la mano".

El padre Noda coincide. "Al no poder ofrecer servicios durante el resto de la semana, mucha gente se va a otras parroquias o se intercala en iglesias de otras denominaciones que ya se han establecido en el área".

A pesar de ser una comunidad predominantemente hispana, la Misa es bilingüe. Anglos, hispanos y hasta chinos "forman un grupo multiétnico que se reúne para alabar al Señor", dice el diácono.

"Los ciudadanos de El Doral vienen en su mayoría de países católicos, de Centro y Sur América, son personas con un gran deseo de practicar su religión en un ambiente de calor humano", dice Javier Casas, crítico de cine de La Voz Católica.

Casas cree que se le debe prestar más atención a esa comunidad. "Aquí hace falta que se nos asigne un sacerdote fijo, que los obispos se acerquen y ayuden a darle calor a la comunidad", expresa. Le inquieta la falta de información sobre la misión porque "hoy vino gente nueva a quienes pregunté por qué no habían venido antes y me contestaron que no sabían que existíamos".

La comunidad ya cuenta con sus ministros eucarísticos, lectores, ministerio a los afligidos, de música y hasta un "ministerio de pastelitos", como lo llama el padre Noda.

"Mi mamá adaptó el dicho de ‘familia que reza unida permanece unida’ a ‘familia que come unida, permanece unida’", explicó Diana Embi, encargada de este peculiar ministerio quien, junto a su esposo Abraham, estuvo activa en la parroquia St. Timothy antes de mudarse a El Doral.

Embi considera que la hospitalidad es muy importante "pues tenemos la oportunidad de reunirnos y conocernos al terminar la Misa".

Todo lo que ofrecen es donado y el dinero "lo guardamos para el futuro", dijo confiada pues espera que puedan reunir lo suficiente como para comprar una imagen de la Virgen "para nuestra propia parroquia".

Información sobre la misión: (305)513-9810 ó en su sitio en la Internet en http://www.doral-alvic.com/comunidades.htm