Secciones

punto.gif (910 bytes) Vaticano
punto.gif (910 bytes) Miami
punto.gif (910 bytes) Cuba
punto.gif (910 bytes) Mundo/Nación
punto.gif (910 bytes) Opiniones
punto.gif (910 bytes) Enlaces
punto.gif (910 bytes)
Correo
punto.gif (910 bytes) Archivo
punto.gif (910 bytes) Portada

 

Vaticano
 

EL CARDENAL RATZINGER DEFIENDE EL DOCUMENTO ‘DOMINUS IESUS’

 

VATICANO, (ZENIT) — Si todo es relativo, el cristianismo, sino incluso todas las religiones, no son más que disquisiciones teóricas inútiles, señaló el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al presentar a la prensa la declaración Dominus Iesus, redactada por el organismo vaticano que dirige.

Durante una conferencia de prensa el 5 de septiembre. monseñor Ratzinger, de 73 años, señaló que la filosofía relativista lleva, en última instancia, a la eliminación de la concepción cristiana de Cristo y de la Iglesia. "Esta falsa idea de tolerancia está ligada a la pérdida y a la renuncia a la verdad, que hoy día es experimentada por muchos como una cuestión sin relevancia y de segunda categoría", añadió.

Al no existir una búsqueda de la verdad, "la fe ya no se distingue de la superstición y la experiencia de la ilusión". De este modo, aclaró el Cardenal "sin una seria búsqueda de la verdad, el aprecio de las demás religiones se convierte en algo absurdo y contradictorio, pues no existe un criterio para constatar lo que es positivo de una religión, distinguiéndolo de lo que es negativo o fruto de la superstición y el engaño".

Por lo que se refiere al diálogo con las demás religiones, el Cardenal precisó que la idea, según la cual las religiones del mundo son complementarias a la revelación cristiana, "es errónea". Ahora bien, "todo lo que hay de bueno y verdadero en las religiones no debe perderse, es más, debe ser reconocido y valorado".

Para el cardenal Ratzinger, "la estima y el respeto por las religiones del mundo, así como por las culturas que han ofrecido un enriquecimiento objetivo a la promoción de la dignidad del ser humano y al desarrollo de la civilización, no disminuye el carácter único y original de la revelación de Jesucristo y no limita ni mucho menos la tarea misionera de la Iglesia".

En una carta a los obispos del mundo, el Cardenal dijo que el Papa Juan Pablo II aprobó el documento y desea que su contenido sea aceptado por toda la Iglesia.