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EL CARDENAL RATZINGER DEFIENDE EL
DOCUMENTO ‘DOMINUS IESUS’

VATICANO, (ZENIT) — Si todo es relativo, el
cristianismo, sino incluso todas las religiones, no son
más que disquisiciones teóricas inútiles, señaló el
cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe, al presentar a la prensa la
declaración Dominus Iesus, redactada por el
organismo vaticano que dirige.
Durante una conferencia de prensa el 5 de septiembre.
monseñor Ratzinger, de 73 años, señaló que la
filosofía relativista lleva, en última instancia, a la
eliminación de la concepción cristiana de Cristo y de la
Iglesia. "Esta falsa idea de tolerancia está ligada
a la pérdida y a la renuncia a la verdad, que hoy día es
experimentada por muchos como una cuestión sin relevancia
y de segunda categoría", añadió.
Al no existir una búsqueda de la verdad, "la fe
ya no se distingue de la superstición y la experiencia de
la ilusión". De este modo, aclaró el Cardenal
"sin una seria búsqueda de la verdad, el aprecio de
las demás religiones se convierte en algo absurdo y
contradictorio, pues no existe un criterio para constatar
lo que es positivo de una religión, distinguiéndolo de
lo que es negativo o fruto de la superstición y el
engaño".
Por lo que se refiere al diálogo con las demás
religiones, el Cardenal precisó que la idea, según la
cual las religiones del mundo son complementarias a la
revelación cristiana, "es errónea". Ahora
bien, "todo lo que hay de bueno y verdadero en las
religiones no debe perderse, es más, debe ser reconocido
y valorado".
Para el cardenal Ratzinger, "la estima y el
respeto por las religiones del mundo, así como por las
culturas que han ofrecido un enriquecimiento objetivo a la
promoción de la dignidad del ser humano y al desarrollo
de la civilización, no disminuye el carácter único y
original de la revelación de Jesucristo y no limita ni
mucho menos la tarea misionera de la Iglesia".
En una carta a los obispos del mundo, el Cardenal dijo
que el Papa Juan Pablo II aprobó el documento y desea que
su contenido sea aceptado por toda la Iglesia. |