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LOS REFUGIADOS NECESITAN DONATIVOS

Caridades Católicas busca contactos en las parroquias para el programa

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

HIALEAH – Cada día, los mensajes se acumulan sobre el escritorio de Miriam Codias: familias que solicitan vajillas, colchones, termómetros, cepillos de dientes, ropa interior, muebles y otros artículos para el hogar.

La solicitud viene de refugiados que han salido de sus países vistiendo solamente lo que llevan puesto, personas que —literalmente— están comenzando desde nada en los Estados Unidos.

Codias, quien coordina los servicios voluntarios del Programa para el Reasentamiento de Refugiados, una división de Caridades Católicas, sabe que cada día hay gente en el sur de la Florida que se deshace de los artículos que sus clientes necesitan.

El problema es hacer la conexión entre los donantes y los recipientes. "Tenemos que ver qué existe en las parroquias", dijo. "Necesitamos crear consciencia sobre esta situación".

Codias quiere establecer una serie de contactos a nivel de las parroquias para que le ayuden a obtener los donativos que los refugiados necesitan. "Todo lo que necesito es alguien en cada parroquia que se comunique conmigo cuando alguna persona quiera donar algo", explicó. "Yo me encargo del resto".

Sus esfuerzos son parte de la campaña Tomando Acción, que busca reclutar católicos a nivel local para trabajar como voluntarios en las distintas agencias de Caridades Católicas a través de la arquidiócesis.

Codias dijo que su agencia, ubicada en el 60 E 3 St, Suite #206 en Hialeah, tiene los voluntarios pero carece de los donativos. Además de ropa, los refugiados necesitan toda clase de artículos para el hogar, desde cepillos de dientes hasta artículos para el aseo personal, desde platos hasta muebles y comida.

La agencia necesita también que se le done un camión o van. "Ese es el gran problema: la gente quiere que vayan a buscar los donativos a sus casas", dijo Codias.

En estos momentos no hay manera de realizar ese trabajo con regularidad.

Otra manera en que la gente puede ayudar a los refugiados es donando sus servicios, como el cuidado médico y dental, exámenes para la visión y donando espejuelos, indicó Eleanor Will, directora del programa. "Hay maneras en que la gente puede donar su tiempo sin necesariamente tener que llegar hasta nuestras oficinas", explicó. Por ejemplo, una tienda podría donar cierta cantidad de pañales al mes o una compañía de mudanzas podría donar una o dos mudanzas mensualmente.

"Los servicios dentales siempre son necesarios", añadió Will. "Hay una enorme necesidad de cuidado dental por parte de quienes no pueden pagarlos".

Explicó que su agencia provee servicios directos y orientación a un promedio de 170 nuevos refugiados cada mes. "Ayudamos a cualquier persona a la que se le haya otorgado el estado de refugiado e inmigrantes cubanos y haitianos", dijo Will.

El equipo de 20 personas de su oficina, en su mayoría trabajadores de casos y diseñadores de empleos, refieren a los recién llegados a clases de inglés, les preparan para entrevistas de trabajo y les asisten en obtener los exámenes médicos necesarios.

El centro también les guía a las oficinas del Seguro Social y de licencias de conducir, les indica dónde ir para matricular a los niños en la escuela y les refiere a Servicios Legales Católicos de ser necesario.

"Tenemos un programa de empleos para ayudar a los refugiados a obtener trabajos. Siempre estamos buscando empresas que quieran dar una oportunidad de trabajo a los recién llegados", añadió Will.

Todos los donativos y contribuciones son deducibles de impuestos. Codias también sugirió que el crear una "canastilla de bienvenida" para una familia de refugiados puede ser un buen proyecto para los estudiantes de educación religiosa y de escuela superior.

El reasentamiento de refugiados "es un servicio de la Iglesia, pero no estamos haciendo más porque no hemos podido llegar a las personas que están dispuestas a ayudar y a hacer donativos", dijo Codias. "Necesitamos que las parroquias se involucren con los refugiados".

Para más información o para donar artículos o servicios, llame al (305)883-4555.

Ana Rodríguez-Soto es periodista de The Florida Catholic