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Miami
 

USEN SU ENERGIA PARA LA MISION

Reciben los sacerdotes consejos de una mujer
para su ministerio


La religiosa franciscana Carla Przybilla

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI— Durante la Convocación del 2000, unos 250 sacerdotes de la Arquidiócesis escucharon los consejos de una mujer.

"Conozcan quiénes son, como hombres, como cristianos y como sacerdotes", les dijo la religiosa franciscana Carla Przybilla.

"Usen su energía masculina para la misión. No la desperdicien".


Los sacerdotes escuchan

La Hna. Przybilla habló de 'Un ministerio efectivo' durante el encuentro sacerdotal de tres días en el Doral Resort. Lo que les dijo a los sacerdotes "también puede aplicarse a los laicos", señaló durante una entrevista.

"Háganse la pregunta: ¿Qué es lo que da sentido a mi vida? ¿Qué es lo que me entusiasma en mi servicio pastoral?", les dijo.

"Imagínense que yacen muertos en su féretro o en el cementerio. ¿Cómo les gustaría ser recordados? ¿Qué les gustaría ver escrito en su tumba? Aquello que venga a su mente, eso ha de ser su meta en la vida", señaló.

La hermana Przybilla es una conocida conferenciante y autora de varios libros que trabaja en New Life Center en Virginia. Sus consejos a los sacerdotes son el fruto de años de experiencia ayudando al clero, religiosos y laicos a "ser lo mejor que pueden ser y a enriquecer la calidad de sus vidas".

Con ejemplos, anécdotas y abundante información escrita, la religiosa invitó a los sacerdotes a mirar a Jesús y el modo en que El era una persona integrada en cuerpo, mente y espíritu. Les recordó que es importante mantenerse conscientes de los deseos de todo ser humano por obtener afecto, poder, reconocimiento y nuevas experiencias.

"Seamos conscientes de ello o no, estos impulsos siempre operan en nosotros", dijo.

También hizo notar que todo ministro debe caer en la cuenta de que "el poder es la capacidad de lograr cambios y un 90 por ciento se consigue a través de la persuasión y no a través de la imposición".

Para persuadir, "debemos conocer la diferencia entre ser asertivos y ser agresivos", explicó.

Las personas asertivas saben enfocar las cuestiones sin atacar a las personas, dijo. "Porque cuando esto ocurre, se inicia una pelea, dado el fuerte sentido de supervivencia en todos nosotros".

A los sacerdotes les pidió mirar a la vida y el ministerio de Jesús para ver cómo El expresaba su emociones. También les dio algunas claves para evaluar la propia madurez emocional. Entre ellas la capacidad de:

• Saber lidiar de modo constructivo con la realidad y aprender de ella. "Nada es un fracaso, sino un aprendizaje que nos dice cómo no volver a hacer las cosas de esa manera".

• Saber adaptarse al cambio.

• Lidiar de manera constructiva con la ansiedad y la tensión que"de otra manera provocará en las mujeres migrañas y dolor de espalda y en los hombres cáncer de próstata o hernias de hiato".

• Encontrar más satisfacción en dar que en recibir.

• Saber relacionarse con los demás de manera consistente, porque "un humor cambiadizo crea confusión sobre quiénes somos realmente".

• Saber manejar constructivamente la energía hostil.

• Saber amar.

A través de sus años de tarea pastoral con sacerdotes la Hermana ha desarrollado una lista de valores que son el fundamento de un ministerio efectivo. Estos son válidos para cualquier persona en tarea pastoral y para los padres de familia:

• Integridad: digo lo que soy y soy lo que digo.

• Compasión: ser capaz de sentir y sufrir con los demás.

• Reverencia: tratar a los demás con la dignidad que se merecen.

• Hospitalidad: abrir el corazón a otros para que encuentren un lugar donde se sientan a salvo.

• Excelencia: siempre tratar de ser lo mejor de nosotros mismos.

Estos valores se traducen en siete habilidades ministeriales que se aplican a toda labor de formación: Integridad personal, saber construir la comunidad, comunicación inteligente, servicio sin buscar reconocimiento, responsabilidad y sen-sibilidad.

Y recordó que un 58 por ciento de la comunicación se hace a través del cuerpo, un 30 por ciento por el tono de voz y un cuatro por ciento en lo que decimos.

"Al hablar, háganlo despacio y sin tonos agudos", aconsejó.

Los laicos también pueden ser apoyo para un ‘ministerio efectivo’ de los sacerdotes, dijo la religiosa. "Pueden animarles y dejarles saber de qué manera les ayudan", dijo.

"Ellos necesitan saber que los laicos les valoran".