La Hna. Przybilla habló de 'Un ministerio efectivo'
durante el encuentro sacerdotal de tres días en el Doral
Resort. Lo que les dijo a los sacerdotes "también
puede aplicarse a los laicos", señaló durante una
entrevista.
"Háganse la pregunta: ¿Qué es lo que da sentido
a mi vida? ¿Qué es lo que me entusiasma en mi servicio
pastoral?", les dijo.
"Imagínense que yacen muertos en su féretro o en
el cementerio. ¿Cómo les gustaría ser recordados?
¿Qué les gustaría ver escrito en su tumba? Aquello que
venga a su mente, eso ha de ser su meta en la vida",
señaló.
La hermana Przybilla es una conocida conferenciante y
autora de varios libros que trabaja en New Life Center en
Virginia. Sus consejos a los sacerdotes son el fruto de
años de experiencia ayudando al clero, religiosos y
laicos a "ser lo mejor que pueden ser y a enriquecer
la calidad de sus vidas".
Con ejemplos, anécdotas y abundante información
escrita, la religiosa invitó a los sacerdotes a mirar a
Jesús y el modo en que El era una persona integrada en
cuerpo, mente y espíritu. Les recordó que es importante
mantenerse conscientes de los deseos de todo ser humano
por obtener afecto, poder, reconocimiento y nuevas
experiencias.
"Seamos conscientes de ello o no, estos impulsos
siempre operan en nosotros", dijo.
También hizo notar que todo ministro debe caer en la
cuenta de que "el poder es la capacidad de lograr
cambios y un 90 por ciento se consigue a través de la
persuasión y no a través de la imposición".
Para persuadir, "debemos conocer la diferencia
entre ser asertivos y ser agresivos", explicó.
Las personas asertivas saben enfocar las cuestiones sin
atacar a las personas, dijo. "Porque cuando esto
ocurre, se inicia una pelea, dado el fuerte sentido de
supervivencia en todos nosotros".
A los sacerdotes les pidió mirar a la vida y el
ministerio de Jesús para ver cómo El expresaba su
emociones. También les dio algunas claves para evaluar la
propia madurez emocional. Entre ellas la capacidad de:
• Saber lidiar de modo constructivo con la realidad y
aprender de ella. "Nada es un fracaso, sino un
aprendizaje que nos dice cómo no volver a hacer las cosas
de esa manera".
• Saber adaptarse al cambio.
• Lidiar de manera constructiva con la ansiedad y la
tensión que"de otra manera provocará en las mujeres
migrañas y dolor de espalda y en los hombres cáncer de
próstata o hernias de hiato".
• Encontrar más satisfacción en dar que en recibir.
• Saber relacionarse con los demás de manera
consistente, porque "un humor cambiadizo crea
confusión sobre quiénes somos realmente".
• Saber manejar constructivamente la energía hostil.
• Saber amar.
A través de sus años de tarea pastoral con sacerdotes
la Hermana ha desarrollado una lista de valores que son el
fundamento de un ministerio efectivo. Estos son válidos
para cualquier persona en tarea pastoral y para los padres
de familia:
• Integridad: digo lo que soy y soy lo que digo.
• Compasión: ser capaz de sentir y sufrir con los
demás.
• Reverencia: tratar a los demás con la dignidad que
se merecen.
• Hospitalidad: abrir el corazón a otros para que
encuentren un lugar donde se sientan a salvo.
• Excelencia: siempre tratar de ser lo mejor de
nosotros mismos.
Estos valores se traducen en siete habilidades
ministeriales que se aplican a toda labor de formación:
Integridad personal, saber construir la comunidad,
comunicación inteligente, servicio sin buscar
reconocimiento, responsabilidad y sen-sibilidad.
Y recordó que un 58 por ciento de la comunicación se
hace a través del cuerpo, un 30 por ciento por el tono de
voz y un cuatro por ciento en lo que decimos.
"Al hablar, háganlo despacio y sin tonos
agudos", aconsejó.
Los laicos también pueden ser apoyo para un ‘ministerio
efectivo’ de los sacerdotes, dijo la religiosa.
"Pueden animarles y dejarles saber de qué manera les
ayudan", dijo.
"Ellos necesitan saber que los laicos les
valoran".