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Miami
 

SCHOTT CENTER: UNICO EN LA NACION

La Arquidiócesis de Miami inaugura residencias para sordos e impedidos en Broward


Anthony Contento y su hija Loreta visitan una de las
residencias del Schott Center. A.R. Soto/TFC

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

COOPER CITY – Para personas como Anthony Contento y su hija Loretta, las recién inauguradas facilidades residenciales del Schott Center representan la respuesta a años de oraciones.

"Hemos buscado por todos lados una residencia de esta clase desde que ella tenía 20 años", dijo Contento, cuya hija de 46 años es retrasada mental y legalmente ciega.

Loretta vive con él en estos momentos pero "cuando me vaya, no sé qué pasará con ella", expresó manifestando el temor de muchos padres con hijos incapacitados.

El viudo de 75 años espera que Loretta esté entre quienes serán escogidos para vivir en el Schott Center, el cual ha sido descrito como una residencia única en su clase para personas sordas e incapacitadas. Como parte de la institución se planifica construir un grupo de casas y apartamentos en 27 acres de terreno en Flamingo Road, entre las calles Sheridan y Sterling.

El arzobispo John C. Favalora dedicó el pasado 13 de agosto las primeras dos unidades en un ambiente de fiesta al estilo Mardi Gras que representaba la alegría y la emoción de quienes vivirían en la institución. Había personas caminando en zancos, malabaristas, una orquesta de instrumentos de viento, abundancia de camarones y cangrejos y globos violetas, verdes y dorados.

Oportunidades de crecimiento para los residentes del Schott Center

COOPER CITY-Al finalizar su construcción, la villa residencial del Schott Center será similar a las zonas residenciales que se desarrollan en el área suroeste del condado Broward, con carreteras panorámicas, cul-de-sacs, zonas de recreación para niños y senderos para caminar y ejercitarse alrededor de un lago artificial.

Otras amenidades permitirán a los residentes socializar, aprender y trabajar en un ambiente que dejará satisfechas sus necesidades físicas, sociales y espirituales.

Según lo planificado, el Schott Center podrá ofrecer a sus residentes:

•Un centro de formación con 32 cuartos para invitados donde se ofrecerán retiros, seminarios y conferencias para sordos e incapacitados, sus familiares y miembros de la pastoral.

•Un salón para actividades sociales con espacio para reuniones y salón de clases, una biblioteca y un centro de recursos multimedios para la producción de material de entrenamiento para sordos.

•Una tienda de artículos generales, una cafetería para visitantes, una biblioteca de la que pueden tomar material prestado y una tienda de arte que permitirán a los residentes encontrar empleos a corta distancia de sus hogares.

Los residentes también podrán ejercitarse en las canchas de tenis y baloncesto, nadar en la piscina de la comunidad y permitir a sus niños jugar en el área recreativa con facilidades para los incapacitados.

Como eje de la comunidad desde 1986 se encuentra la capilla de San Judas donde cerca de 250 personas sordas y minusválidas asisten a Misa todos los domingos.

A. RODRIGUEZ-SOTO

En la ceremonia de dedicación estaban presentes quienes tuvieron la visión de este proyecto hace más de una década: el arzobispo emérito Edward A. McCarthy, el padre James Vitucci y la Hna. Conleth Brannan, CSJ, quien inició la Pastoral arquidiocesana para personas sordas y minusválidas a mediados de los años 70. También asistieron miembros de la familia Schott. El terreno y los fondos para concretizar este sueño fueron donados por el ya fallecido Joseph P. Schott, tío de los miembros allí presentes.

"Su constante preocupación era qué sucedería con estos niños a la vez sus padres murieran", recordó la Hna. Brannan quien, junto con el padre Vittucci, aún actúa como co-directora pastoral del Schott Center. "Joe siempre quiso algo así. Estaría emocionado".

Eventualmente la comunidad residencial de $14 millones consistirá de cuatro unidades de seis apartamentos cada una y 10 casas de seis cuartos cada una. Los apartamentos de uno y dos cuartos serán para los sordos, ciegos e impedidos que puedan vivir independientemente. Las casas serán para quienes necesiten asistencia física.

"Hemos decidido desarrollar una comunidad residencial como parte de la comunidad espiritual que ya se encontraba aquí", informó Jack Green, director ejecutivo del Schott Center.

La institución también ofrecerá actividades diarias como educación religiosa para los sordos y los niños incapacitados, una reunión social para los no-videntes los martes en la mañana y un taller de artesanía los miércoles. Muchos de los que participarán en las actividades no son católicos, por lo que las unidades residenciales estarán abiertas a personas incapacitadas de todas las religiones. Ya hay una lista de espera de 100 personas para las casas y 28 para los seis apartamentos.

Ambas facilidades estarán listas para ser ocupadas en pocos meses. El costo por alquiler será determinado según la capacidad que el residente tenga para pagar.

El proyecto ha sido cubierto con fondos de la Fundación Schott, la Arquidiócesis de Miami y donantes particulares. En el otoño dará inicio una campaña a nivel nacional para recaudar fondos.

"Existe una gran necesidad", dijo Green. "La gente está buscando un lugar de calidad donde puedan hallar respuesta a su inquietud de qué pasará con su hijo o hija cuando los padres mueran. Nosotros esperamos ser esa respuesta".

Para más información sobre el Schott Center, llame al (954)434-3306.