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URGE AYUDA A REFUGIADOS
El obispo Wenski visitó la zona
africana de los
Grandes Lagos

Araceli M. Cantero
La Voz Católica
MIAMI— Al concluir un viaje al centro de Africa, el
obispo auxiliar de Miami, Mons. Thomas Wenski señaló que
es imposible separar de los conflictos de la región
centroafricana la situación de más de 2 millones de
personas desarraigadas de su tierra.
En una declaración conjunta con otro de los obispos
que visitaron la zona, Mons. Wenski señala que durante su
recorrido escucharon la opinión de los diversos obispos
de la región quienes señalaron el cese a la violencia
"como requisito para el regreso de los civiles que
siendo inocentes llevan más de 10 años fuera de sus
hogares, en campos de refugiados o en ciudades sin
protección".
La declaración señala que los trabajadores de
organizaciones humanitarias necesitan más apoyo de los
países ricos.
La delegación que representaba al Comité de
Migraciones de los Obispos Norteamericanos visitó
Burundi, Congo, la República del Congo, Rwanda y Kenya
los días 18 al 27 de agosto.
A su regreso dijeron que la horrible situación de los
refugiados está ligada a décadas de violencia en la
zona. Al mismo tiempo urgieron a los gobiernos de la zona
a la búsqueda de la paz y que permitan a los trabajadores
humanitarios un mayor acceso a las víctimas en el
conflicto.
Mons. Wenski señaló que existe peligro de gran
conflicto en la zona porque persisten las condiciones que
llevaron al genocidio de los años 90, tales como la
pobreza extrema así como soldados indisciplinados que
molestan a las familias, vandalismo, violaciones y
crecimiento del SIDA.
Para Mons. Wenski la Iglesia juega un gran papel en los
esfuerzos de paz en la región que es un 50 por ciento
católica. La Iglesia ofrece ayuda humanitaria a través
de los Servicios Católicos de Ayuda (CRS).
Gran parte del conflicto está centrado en las dos
tribus de los tutsis y los hutus cuya lucha por el poder y
la justicia en Uganda, Rwanda y Burundi dio lugar al
genocidio del inicio de la década y después en 1994.
Los obispos harán un extenso informe a la Conferencia
de Obispos pero en una declaración preliminar de la
delegación norteamericana, después del viaje,
recomiendan:
• Que las naciones ricas, incluidos los Estados
Unidos ofrezcan más ayuda a los refugiados.
• Que los refugiados más vulnerables, en especial
las mujeres y los niños cuyos padres han desaparecido,
reciban especial protección.
• Que los Estados Unidos y otros gobiernos permitan a
más refugiados africanos que se establezcan en otros
países.
En su declaración conjunta con el obispo Philip
Straling de Reno, Nevada, Mons. Wenski apoya que
continúen las conversaciones para un fin a las
hostilidades entre Burundi y el Congo al tiempo que elogia
el trabajo de reconciliación que hacen los obispos
locales en esos países. Promete ayudar en esos esfuerzos
con los medios disponibles a la Iglesia y con la oración.
A los gobiernos en la región les piden que pongan los
intereses de las personas delante y al Congreso de los
Estados Unidos le urge a que dedique más fondos, al menos
unos $700 millones del año fiscal 2001 para el trabajo de
asistencia migra-toria y refugiados.
"Esto permitiría mayor asistencia a los
desplazados de Africa, a quienes la comunidad
internacional dedica fondos vergonzosamente
reducidos". |