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RU-486 para aletargar las conciencias
Deploraron la aprobación en los Estados
Unidos
de la píldora de aborto químico

WASHINGTON, (ZENIT/ CNS)- Los defensores de la vida no
cesarán en su empeño a pesar de la derrota ante la
aprobación, para uso en los Estados Unidos, de la
píldora abortiva RU-486.
"El Congreso tiene el deber de asegurar que RU-486
sólo mate a una persona", dijo el congresista Tom
Coburn, R-Okla, al introducir legislación que proteja la
salud de las mujeres.
"El Congreso tiene ahora la tarea de corregir el
error de la Agencia de Evaluación de Fármacos
(FDA)", dijo.
La propuesta de Coburn trata de incorporarr ciertas
medidas para el uso de RU-486, entre ellas la exigencia de
que el doctor que prescribe la píldora esté certificado
para realizar un aborto quirúrgico, que pueda interpretar
una prueba ‘sonograma’ y la posibilidad de ejercer en
un hospital cercano en el caso de que la píldora no
complete un aborto, como puede ocurrir en un 5 a 8 por
ciento de los casos.
Después de doce años de discusiones sobre la
conveniencia de su uso, la Agencia de Evaluación de
Fármacos y Alimentos de Estados Unidos (EU) aprobó la
utilización de la píldora abortiva RU-486 en este país.
La píldora, desarrollada hace 20 años por la
compañía francesa Roussel UCLAF, produce la
interrupción casi inmediata del embarazo y ya es usada
por millones de mujeres en trece países.
En EU la importación de la píldora RU-486, conocida
también como mifepristona, estuvo prohibida hasta que la
administración Clinton la autorizó en 1993. Hasta
entonces los gobiernos de los republicanos Bush y Reagan
se habían opuesto a su distribución.
En 1996, la misma compañía distribuidora de la
píldora renunció a su introducción en EU a causa de los
efectos secundarios que tiene y que hubieran podido
provocar denuncias legales.
Gail Quinn, directora ejecutiva del Secretariado para
las Actividades a Favor de la Vida de la Conferencia de
Obispos Católicos de Estados Unidos, señaló que
"muchos han promovido de manera tergiversada la
mifepristona como si fuera una panacea. En realidad, el
aborto químico es un sistema que prevé entre tres y
quince días de visitas a un doctor y una combinación de
drogas con las posibilidad de complicaciones que ponen en
peligro la vida".
En la primera visita al médico, la mujer recibe 600
miligramos de mifepristona por vía oral. Dos días
después ha de tomar 400 microgramos de misiprostol por
vía oral. La combinación de las drogas interrumpe el
alimento al embrión e induce contracciones uterinas que
expulsan al ambrión, lo que puede tener lugar con intenso
sangramiento. La tercera visita al doctor es para
determinar si el aborto ha terminado su proceso. De no ser
así es preciso realizar un aborto quirúrgico.
"Lo peor de todo es que la aprobación del aborto
químico aletargará nuestra conciencia ante la violencia
del aborto y ante la eliminación de una vida humana
inocente", señala Quinn. "La Iglesia y la
comunidad que está a favor de la vida continuarán
anunciando la verdad sobre este fármaco de muerte y
continuarán asistiendo a las mujeres que se encuentran en
crisis o que sufren después de un aborto".
El obispo Joseph A. Fiorenza de Galveston-Houston,
Texas, Presidente de la Conferencia de Obispos
Norteamericanos dijo que la aprobación es otra
"forma más de matar vida humana inocente en el seno
de la madre". Y aunque "para algunos esto sea un
signo de progreso, para el niño, destinado a nacer por el
mismo Dios, es un brutal ataque químico".
Cada año en los Estados Unidos se realizan 1.3
millones de abortos quirúrgicos.
Joan La Verne Redden, presidenta del Consejo Nacional
de Mujeres Católicas dijo que RU-486 pone en peligro la
salud futura de la mujer y destruye la vida de niños
inocentes.
"Nos preocupa que, después de utilizar RU-486, la
mujer quede incapacitada para caer embarazada de nuevo y
nos preocupa que los efectos del uso de la píldora a
largo plazo no se han estudiado todavía", dijo.
"Lloramos por los no-nacidos a quienes el derecho
a elegir de sus madres les ha dejado sin poder
elegir". |