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Miami / Hispanidad
 

Con Amor a María y a Colombia

Su arte sobre porcelana muestra
los rostros de la Madre de Dios


Beatriz de Ramírez con su hija Ana Beatriz

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI – Durante un cuarto de siglo Beatriz de Ramírez ha recorrido el mundo sembrando belleza y dando a conocer los variados rostros de la Madre de Dios.

A cada uno le da el toque especial de la cultura que le rodea, pero sobre todo quiere que comunique el sentimiento de fortaleza o de ternura que la misma advocación de la Virgen lleva en su nombre.

"Cuando pinto cada imagen quiero que quede como la más linda, la Reina, la Madre de todos", dice esta artista colombiana recién llegada a Miami aunque ciudadana del mundo que ya ha recorrido con sus exposiciones.

Nacida en Medellín, Colombia, Beatriz Arango de Ramírez es una muestra de lo mejor de la hispanidad. Ella se considera una embajadora de Colombia y dice que cuando recorre el mundo con su arte "no soy yo la que viajo sino mi país".

Y lo hace, llevando consigo su fauna, su flora y el colorido del paisaje colombiano que ha plasmado en joyas de porcelana, delicadamente decoradas con pigmentos y piedras semipreciosas, o en su óleos y acuarelas.

Algunos de ellos alegran las paredes del pequeño apartamento familiar en el sudoeste de Miami y son testigos de las horas incansables de trabajo de esta veterana artista que enfrenta una nueva etapa de su vida en los Estados Unidos.

"Mi sueño es que se conozca aquí mi trabajo y que se llegue a apreciar", dice mientras termina de pintar el rostro de un ángel sobre una baldosa blanca.

Y es que De Ramírez ha desarrollado una técnica propia en la que une su habilidad para el diseño y el dibujo con su experiencia en la joyería y su amor a María.

Antes de iniciar una imagen, estudia bien la devoción popular hacia ella, los símbolos que la rodean, las tradiciones. Y dejando volar su imaginación crea su propio diseño en papel. El dibujo después lo amplía, según será la obra final y con la ayuda de su hija Ana Beatriz lo calca sobre el fondo de baldosas en donde ha de quedar, ya iluminado. Es ahí en donde ha de aplicar su técnica: primero con una tinta especial para afianzar el diseño y después, baldosa a baldosa, con pigmentos de óxido de diferentes minerales que mezclados con grasas, producen los colores. Para lograr los tonos deseados, hornea las baldosas en cada etapa, a veces hasta cinco veces. Esto hace que la imagen final pueda colocarse a la intemperie y pueda ser lavada sin sufrir deterioro.

Y cuando la imagen final no va a ser colocada a la intemperie, De Ramírez va aún más lejos. Antes de la última quema la decora con realces y relieves de metales líquidos como el paladio, platino, plata, cobre o bronce y oro al que se le aplican piedras preciosas y otras ornamentaciones.

El resultado es una joya de tamaño natural con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe o del Perpetuo Socorro o la Macarena. Sus coronas o vestidos, relucen como los de una reina.

Mientras De Ramírez pinta a sus ‘madonas’ dice que conversa con ellas "porque soy muy católica y me sale ese sentimiento hacia la Virgen a quien amo".

Otro de sus amores es el arte egipcio que ha estudiado con detenimiento. Es así como con el mismo proceso ha creado impactantes cuadros desde donde famosas mujeres egipcias de la dinastía de Nefertitis I de Ramsés II miran desafiantes a quienes se acercan . Un examen experto puede notar que cada imagen está rodeada de la simbología de su época. De Ramírez estudia con detalle cada dinastía antes de plasmar el conjunto.

Dice que ha encontrado muchas personas enamoradas del arte Egipcio a quienes les fascinan sus cuadros y que "en Colombia, la gente es muy devota y mis ‘Madonas’ están ya en muchos lugares". Cuenta también con toda una serie de ‘Madonas del Café’ en las que la Virgen queda inmersa en algún aspecto de la cultura cafetera de Colombia, la patria que su familia ha tenido que abandonar por ser víctimas de la guerrilla. "A nuestros vecinos los mataron a todos y tuvimos que salir", dice su esposo Hernán.

Cuando eran novios en Medellín, Hernán recuerda que ella "hacía retratos de artistas muy bonitos que yo colgaba en mi alcoba". Cuando se casaron la animó a estudiar, iniciando así una carrera que la ha llevado lejos.

Beatriz estudió con grandes maestros y se centró en el arte sobre porcelana con el que creaba originales joyas. En numerosos viajes fue aprendiendo técnicas y adaptándolas a su arte. Ha sido la abanderada del movimiento renovador de la pintura en porcelana, ha participado en más de 80 exhibiciones nacionales e internacionales, dictado seminarios y ganando 17 primeros premios. Todo ello sin dejar de ser esposa y madre de tres hijos.

Para ella lo principal es que viajando "una intercambia ideas, conoce otros materiales". En las convenciones mundiales de la Asociación Internacional de Maestros de la Porcelana, IPAT, la gente expone sus obras y presenta sus productos. "Luego yo adapto las nuevas técnicas a lo mío", explica.

Ahora está convencida que fue la Virgen quien le trajo a Miami. Su hermana, que ya vivía aquí, le había enviado un recorte de periódico que hablaba de la Cofradía de la Macarena en Miami, lo que le conectó con el padre José Luis Menéndez y después con el obispo Agustín Román.

Ahora, en su pequeño atelier, trabaja incansablemente en una Virgen de la Caridad.

Para más información llame al (305)-665-6470.