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La
violencia
engendra violencia |
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Mis queridos amigos:
Este verano, cuatro organizaciones nacionales ofrecieron
una respuesta al por qué de la tragedia en Columbine y
otras similares. En términos certeros explicaron que la
violencia en la televisión, las películas, los juegos de
vídeo y hasta en los vídeos musicales está directamente
vinculada a los incidentes de violencia entre los niños.
Recientemente la Comisión Federal del Comercio publicó
un informe basado en los planes de promoción de las propias
compañías el cual reveló que los juegos de vídeo con
clasificación para adultos se promovían a jóvenes entre
las edades de 12 a 17 años. El plan de promoción para una
película clasificada "R" indicaba explícitamente
que su propósito era "asegurarse de que todas las
personas entre las edades de 12 a 18 estuvieran expuestas al
film".
Entonces, ¿por qué nos sorprende que los jóvenes
materialicen sus violentas fantasías en la vida real? El
sentido común nos dice que el nivel de violencia en nuestra
sociedad ha aumentado y que más niños están expuestos a
ella desde temprana edad.
"La conclusión de la comunidad de salud pública,
basada en más de 30 años de investigaciones, es que la
exposición a entretenimiento violento puede llevar a
aumentos de actitudes, valores y comportamientos violentos,
particularmente en los niños", se indicó en la
declaración conjunta emitida por la Asociación Médica
Americana, la Academia Americana de Pediatría, la
Asociación Psicológica Americana y la Academia Americana
de Psiquiatría de Niños y Adolescentes.
Quizás debiéramos hacer a la industria del
entretenimiento lo que le hemos hecho a la industria del
tabaco. En vez de regular sus productos, les hemos prohibido
venderlos o promocionarlos entre los niños al asociarlos
con caricaturas, anunciarlos en televisión, carteleras y
artículos de vestir además de extraerles grandes sumas de
dinero como compensación por los efectos dañinos de sus
productos.
Podríamos prevenir a las compañías de entretenimiento
promocionar sus peligrosos productos a futuras generaciones.
Por supuesto, la respuesta de sus líderes es que los padres
deben ejercer control sobre lo que sus hijos ven o juegan,
con el argumento de que pueden usar el control remoto o el
"V-chip". El informe federal hizo claro que
"tal promoción frustra el intento de los padres de
informarse antes de tomar decisiones sobre la exposición de
sus hijos al contenido violento".
La misma lógica y sentido común deben ser aplicados a
la promoción masiva de la sexualidad que tanto aparece en
películas, televisión, vídeos musicales y letras de las
canciones.
Al igual que con la violencia nos preguntamos por qué
nuestros niños están sexualmente activos a temprana edad
pero somos reacios a culpar a quien es culpable: una cultura
inundada de imágenes sexuales que promueven la
promiscuidad.
Como dice el refrán: "eres lo que comes". Es
tiempo de que nos preguntemos si una dieta rica en violencia
y sexualidad es saludable para nuestros niños. |