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Católico surcoreano
Nobel de la Paz

SEUL, Corea del Sur (CNS)— El presidente surcoreano
Kim Dae-jung, ganador del Premio Nobel de la Paz del 2000,
dijo que su fe católica le ayudó a soportar los
períodos de tortura y prisión que vivió.
Dae-jung, cuyo nombre de bautismo es Thomas Moore, se
convirtió al catolicismo ya de adulto a finales de los
1950. Bajo previas administraciones gubernamentales
conoció el secuestro, el exilio, la pena de muerte y las
golpizas.
Dijo que al hallarse frente a la amenaza de muerte y el
encarcelamiento, "pude permanecer en paz y me decidí
a enfrentarlos por mi fe absoluta en Cristo resucitado y
mi creencia en el Dios vivo".
Kim ganó el Premio Nobel por sus persistentes
esfuerzos de paz con Corea del Norte y su compromiso con
la democracia y los derechos humanos.
El conflicto armado de Corea concluyó hace 50 años
sólo con una tregua armada y ambos países realizaron
esfuerzos hacia la consecución de un acuerdo de paz. En
la cumbre del pasado junio en Pyongyang, Corea del Norte ,
Kim abrazó al líder norcoreano Kim Jong-il.
"Creo que Dios me preservó en los momentos
difíciles para ayudarme a dirigir al país en el nuevo
siglo", declaró tras su victoria presidencial en
1997.
Durante gran parte de las cuatro décadas de dictaduras
militares, el gobernante de 74 años fue descrito en
ocasiones como el 'Mandela de Asia'.
El profesor Thomas Han Hong Soon recuerda que Kim es un
testimonio particular-mente significativo, pues en este
país los católicos no son más del 10 por ciento de la
población, aunque es uno de los países con el mayor
índice de conversiones entre los adultos. La Iglesia ha
desempeñado en los últimos años una influencia decisiva
en defensa de los derechos humanos.
El ejemplo vistoso de la obra de reconciliación del
presidente se constató en los Juegos Olímpicos de
Sidney, donde coreanos del norte y del sur desfilaron
juntos con la misma bandera en la apertura. |