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Miami
 

Auxilio para las mujeres maltratadas

En marcha una línea de 24 horas de la Oficina de Pastoral Familiar de la Arquidiócesis


El abuso doméstico cruza todas las barreras, sean culturales,
económicas o étnicas, ricos o pobres. Bob Morgan

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

MIAMI — El día en que Josie Sullivan dejó a su abusivo esposo, condujo por las calles de Miami rogando al Señor que le ayudase. "Necesito hablar con alguien en quien sienta Tu presencia ahora", es lo que recuerda de su oración.

Cuando finalmente llegó hasta la casa de retiro de las Hermanas Dominicas en South Miami, la Hermana Janet Haley, OP, ya fallecida, probó ser la respuesta a su oración. "Era la voz de Jesús hablándome", recuerda Sullivan.

Felizmente vuelta a casar, espera que otras mujeres en problemas puedan escuchar "la voz de Jesús" cuando llamen a la línea de auxilio de la Arquidiócesis para víctimas de violencia doméstica, disponible desde octubre del año pasado.

"La Iglesia debe ser para otros lo que la hermana Haley fue para mí aquel día", expresó Sullivan, la única ministro laico en la Arquidiócesis de Miami asignada a trabajar en asuntos de violencia doméstica y la fuerza tras la línea de auxilio.

"La nuestra no es una línea de auxilio que resolverá sus problemas. Somos un vínculo entre las víctimas y varias agencias comunitarias", explica Dawne Fleri, directora de la Pastoral de Vida Familiar y una de las voluntarias de la línea de auxilio.

Hasta el momento los voluntarios han ayudado a unas 30 personas, incluyendo hombres. Sullivan recuerda haber hablado con uno que estaba preocupado por su hija y con otro que reconocía sus propias tendencias abusivas y buscaba ayuda.

"A los católicos, por naturaleza, les cuesta buscar ayuda de agencias seglares", expresó Bob Morgan, director de la división de trabajo social del Mailman Center de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami. "Tienen más confianza en agencias que de alguna manera están afiliadas a la Iglesia".

Aunque algunas mujeres en situaciones abusivas mantienen silencio por años, Morgan indica que este problema afecta aproximadamente un 25 por ciento de los miembros de una parroquia promedio. El abuso doméstico "cruza todas las barreras, sean culturales, económicas o étnicas, ricos o pobres", indica Morgan, miembro de la parroquia St. John Neumann en Kendall.

La violencia también afecta a unos tres millones de niños viviendo en dichos hogares, 25 a 50 por ciento de los cuales también son golpeados, informó. Algunos crecen y se convierten en abusadores también.

El problema es que muchos sacerdotes, diáconos y personal parroquial, no importa cuán buenas intenciones tengan, no están lo suficientemente entrenados para lidiar con la complejidad de la violencia doméstica. Hay mujeres que pueden padecer el abuso por años al no estar preparadas emocional, sicológica y económicamente para terminar esa relación. Otras pueden sentirse culpables al romper sus votos matrimoniales.

Las estadísticas también demuestran que el dejar al abusador es la decisión más arriesgada que una mujer pueda tomar. De acuerdo a la Coalición Nacional Contra la Violencia Doméstica, el dejarle aumenta en un 75 por ciento las probabilidades de ser asesinada.

"Las parroquias deben ser reacias a ofrecer servicios de consejería a la luz del hecho de que hay un alto grado de peligro", expresó Morgan. "Necesitan referirlas a las agencias en la comunidad que proveen protección".

Sullivan desea que la línea de auxilio sea esa conexión. "Es como el radio de una rueda, una conexión de ayuda a todos los demás sistemas de asistencia a mujeres maltratadas en nuestra comunidad".