Secciones

punto.gif (910 bytes) Vaticano
punto.gif (910 bytes) Miami
punto.gif (910 bytes) Cuba
punto.gif (910 bytes) Mundo
punto.gif (910 bytes) Opiniones
punto.gif (910 bytes) Enlaces
punto.gif (910 bytes)
Correo
punto.gif (910 bytes) Archivo
punto.gif (910 bytes) Portada

 

Notas al margen


Araceli Cantero
Directora de La Voz Católica

Al acercarse las elecciones sería mucho más fácil si el obispo, o el párroco, desde el púlpito, nos dijera por quién tenemos que votar. Si así fuera, podríamos tranquilamente descargar nuestra conciencia de esa responsabilidad y podríamos dejar para otros las consecuencias de tal o cual decisión.

Pero las cosas no son así. Ni la Iglesia ni sus representantes nos dicen cual ha de ser el candidato favorito. Nos toca a nosotros examinar el conjunto de sus posiciones y decidir quién se ajusta mejor a los valores que hemos hecho nuestros como católicos.

Participar en el proceso político es algo bien serio y es una responsabilidad moral para los creyentes, por eso la Iglesia se preocupa de ofrecer orientación. Lo han hecho los obispos de Estados Unidos hace varios meses al redactar unas guías para este año de elecciones.

El documento Católicos comprometidos: Responsabilidad cívica para un nuevo milenio, del que hablamos en esta edición, fue enviado a las parroquias hace meses. Pero también está disponible por la red de internet en www.nccbuscc.org/faithfulcitizenship. Además existen direcciones en las que se pueden contrastar las posiciones de los candidatos con las propias. Algunas de éstas son: www.issues2000.com o también en www.vote-smart.com y www/bettervote.com en donde se ofrece la posibilidad de comparar las posiciones del candidato con las propias con sólo reponder a unas cuantas preguntas.

En resumen, que no hay excusa. Tenemos que formar nuestra conciencia y votar.

Es un privilegio que la mitad del mundo no tiene. Es también un deber moral y nadie puede hacerlo por nosotros.