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Celebran a nueva santa
Afroamericanos de Miami fueron a Roma
para su canonización
Ana Rodríguez-Soto
La Voz Católica
VATICANO—"Vamos, señoras. Imagínense que
esta-mos en Mardi Gras".
Con esas palabras, Wanda Hewitt comenzó a abrirse paso
entre las 75,000 personas reunidas en la Plaza de San
Pedro el 1ro de octubre mientras intentaba dirigir un
grupo de católicos de Miami hacia un lugar donde pudieran
disfrutar una mejor vista durante la Misa de Canonización
de la Madre Katharine Drexel.
Hewitt, afroamericana de New Orleans, estudió en
escuelas católicas establecidas por la Madre Drexel y
administradas por la orden que ella misma fundó, las
Hermanas del Santísimo Sacramento.
Ahora es maestra en la escuela pública Howard Drive
Elementary en Miami y dice que no tuvo dudas de que
llegaría a Roma el día en que la Madre Drexel fuera
canonizada. "Era sólo una niña pero recuerdo cuando
ella visitó la escuela elemental Holy Ghost. He conocido
una santa en vida. Fue muy emocionante ser parte de esta
ceremonia".
Su parecer era compartido por los casi 30
afroamericanos que participaron en la peregrinación
patrocinada por la parroquia San Felipe Neri de Opa-Locka
y las Damas Auxiliares de los Caballeros de San Pedro
Claver, grupo que tiene a la Madre Drexel como patrona.
Les acompañaba el padre John Madigan, OMI, párroco de
San Felipe, además de Janice Roberson, graduada de la
Universidad Xavier y miembro auxiliar encargada de
organizar el viaje.
"Estoy muy contenta de formar parte de la
emocionante misa de canonización", expresó Roberson
con orgullo al ver el retrato de santa Katharine Drexel
"allá arriba con los otros santos".
La Madre Drexel era una de los 122 canonizados ese
día, grupo que incluye 33 misioneros europeos y 87 chinos
que murieron martirizados entre 1648 y 1930; la religiosa
española María Josefa del Corazón de Jesús, fundadora
del Instituto de las Siervas de Jesús, y la madre
Josephine Bakhita, una esclava nativa del Sudán quien
entró en la congregación de las Hijas de la Caridad en
Italia."Creo que estaría jubilosa de contarse entre
los canonizados", expresó Roberson sobre Bakhita.
La canonización tuvo lugar en la fiesta de Sta.
Teresita de Lisieux, patrona de las misiones, entre el
entusiasmo de africanos e italianos que veneran a la Madre
Bakhita. Cientos agitaban pancartas o llevaban insignias
con su foto mientras que un grupo de bailarines africanos
añadía música y ritmo a la procesión del ofertorio.
Aunque la ceremonia de canonización fue sencilla, para
Roberson fue grandiosa.
"Nunca pensé que estaría entre una muchedumbre
como ésta", comentó. "Esta experiencia se da
una sola vez en la vida". |