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Miami
 

Un Cristo para los inmigrantes

En el nuevo templo de San Juan Bosco,
pronto a inaugurarse


Una vista del nuevo tempol aún en construcción. (Fotos: A. Cantero)

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI- Cuando quede terminado el mural de la nueva Iglesia de San Juan Bosco pudiera llamarse el Cristo de los Inmigrantes.Y quienes se acerquen a contemplarlo podrán llegar a comprender que no hace falta ser santo para poder estar cerca de Dios.

Al menos éste es el deseo del párroco, monseñor Emilio Vallina, quien desde casi hace 10 años alienta el proyecto de construcción de un nuevo templo que sea el orgullo de los miles de inmigrantes y exiliados que han pasado por la parroquia a lo largo de casi 40 años.

Mons. Vallina quería plasmar su idea sobre la bóveda encima del altar del templo, inspirado por la frase del evangelio “Vengan a mí quienes están cansados y agobiados que yo les aliviaré”  


Mons. Emilio Vallina

 Y para realizarla aceptó la propuesta del pintor venezolano Abdón José Romero que ha convertido la realización de este mural en un modo de darse a conocer a esta comunidad y hacer una ofrenda a la Iglesia.  


El pintor Abdón José Romero y su esposa Sonia, autores del mural

Mons. Vallina sabía bien lo que quería: un Cristo trabajador, con los brazos abiertos y con expresión firme y mirada compasiva. Además una serie de rostros de toda raza y condición, “expresando el dolor y la esperanza de esos pueblos que han pasado por esta parroquia”. Y quería resaltar que “la santidad está al alcance de todos, como nos ha dicho el Concilio Vaticano II”.

Para el sacerdote cubano, iniciador de la parroquia  en 1963, la idea de un nuevo templo va unida a la gratitud “porque Dios ha sido muy bueno con nosotros". Quiere que "éste templo sea un recuerdo de nuestro paso por la Florida".

En 1986 Mons. Vallina compró una propiedad junto a la actual iglesia en Flagler y la 13 avenida del sudoeste de Miami y en 1992  se pagó la deuda bancaria. Allí se instaló una capilla y se empezó el esfuerzo de recaudar fondos. Mons. Vallina dice que “el pueblo me ha ayudado a base de almuerzos, colectas, maratones radiales y pulgueros”. Pero el arquitecto David Cabarrocas reconoce que “Mons. Vallina es el héroe de todo esto. El es toda una institución en Miami y el pueblo lo quiere. Ha logrado unir a mucha gente”. También a parroquias como San Agustín, en Coral Gables, que aportó $40,000 para el terreno y continúa donando  un 10 por ciento de sus ingresos para el proyecto.

Poco a poco, Mons. Vallina ha comprado lotes adyacentes, “porque una iglesia sin parqueo no es iglesia”. Allí mismo habrá espacio para una cancha de baloncesto para que los jóvenes jueguen por las tardes, que sirva de parqueo los fines de semana.

La construcción del templo tiene un coste de $2.3 millones, sin contar otros donativos, como son dos inmensos vitrales que datan de casi dos siglos y otros con escudos de grupos y organizaciones.

Tanto el arquitecto Cabarrocas, como sus colegas María Elena Alvarez y Ofelia Chiavachi y el ingeniero Emilio Hospital han colaborado gratuitamente. Y para que alguien de casa fuera "los ojos del párroco”, se contrató al feligrés Emiliano Bonet que por ser contratista sabe coordinar los aspectos de la construcción.  


El arquitecto David Cabarrocas

En esta obra Romero utiliza la técnica clásica de pintura sobre pared que podrá mantenerse bien por 500 años.

La parroquia le paga los materiales y le proporciona un andamio móvil desde donde pinta, mientras carpinteros, albañiles o electricistas dan los últimos toques al templo que pudiera inaugurarse a primeros del año 2001.

Junto al pintor trabaja su esposa Sonia, también artista. Ella ha creado el telón de fondo en la bóveda, simulando un cielo majestuoso y dramático que da grandiosidad al Cristo.

Ella piensa que se trata de una obra importante "en un templo que se ha hecho con el esfuerzo de mucha gente". Y es que la nueva iglesia de San Juan Bosco se levanta como un signo de esperanza y del futuro de esa zona que dentro de 100 años pudiera ser un oasis en medio de rascacielos, como la catedral de San Patricio, en Nueva York.

Así lo cree el arquitecto David Cabarrocas que en su diseño de la Iglesia quiso responder a la religiosidad del pueblo hispano.

"Es un estilo tradicional, pero sin adornos". El retablo central en madera de caoba fue traído de España. Se han construido nichos para las imágenes de los santos, en consonancia con la piedad del pueblo.

Con una planta en forma de crucero para unas 800 personas,  se logra que la comunidad se congregue alrededor del altar. En lo alto, sobre el coro, resalta el vitral, réplica de otro en la  Catedral de La Habana. El templo tiene una cúpula bizantina y una torre, y estará rodeado de una plaza pavimentada con losetas de barro, donativo de los católicos que quieran inscribir su nombre  y la fecha de su paso por San Juan Bosco.

Mons. Vallina lleva 5 años recaudando dinero y espera pronto acabar con la deuda de $1.3 millones, gracias a la generosidad de la gente y a la protección de San José a quien él le reza asiduamente.

"El es nuestro protector", dice. El nos ayuda y no nos deja".

Para ayudar en la construcción del templo : Tel. 305-649-5464