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Fidel Castro se niega a a condenar el terrorismo de ETA

Durante la Cumbre Iberoamericana en Panamá

PANAMA, (EFE).- El presidente cubano, Fidel Castro, afirmó el 18 de noviembre en la rueda de prensa final de la X Cumbre Iberoamericana, que estas citas anuales se han convertido en "un símbolo de libertad y de independencia de América Latina".

"Creo que (hasta que comenzaron las cumbres iberoamericanas, en 1990) antes no nos habíamos reunido desde el congreso afictiónico", dijo Castro, en alusión a la reunión celebrada precisamente en Panamá, en 1826, a instancias del Libertador Simón Bolívar.

La clausura de la cumbre se cumplió unas tres horas después de lo previsto, debido, entre otros, al atraso provocado por la discusión en que Castro se enzarzó con el presidente salvadoreño, Francisco Flores, por una condena al terrorismo de ETA en España propuesta por este último y no aceptada por Cuba.

Durante las reuniones, el presidente cubano Fidel Castro dejó perplejos a los asistentes a la X Cumbre Iberoamericana al denunciar en rueda de prensa un plan para asesinarle que motivó la inmediata detención de un activista de 72 años acusado de varios atentados.

Con su denuncia, el dirigente cubano pasó rápidamente de verdugo a víctima después de las críticas que varios presidentes y cancilleres latinoamericanos formularon contra La Habana por no apoyar la declaración de la cumbre en contra del terrorismo de ETA.

Aunque habituados a los larguísimos discursos de Castro, a menudo alejados de la tónica general de las cumbres, los otros veinte gobernantes presentes en Panamá no parecían esperar un golpe de efecto tan rotundo.

Al llegar del aeropuerto, acaparó de nuevo todos los focos al denunciar con nombre y apellidos el complot para asesinarle.

Sin vacilar acusó a la Fundación Nacional Cubano-Americana de encargar su muerte a Luis Posada Carriles, un veterano anticastrista acusado de numerosos actos violentos, el más sangriento la voladura de un avión en el que en 1976 perecieron sus 73 ocupantes.

Castro advirtió que las autoridades panameñas ya estaban advertidas de la presencia de Carriles y varios de sus compinches y de sus intenciones de utilizar explosivos y armas para atentar contra él.

Tras la conmoción periodística que causó la rueda de prensa la reacción de las autoridades panameñas no se hizo esperar y, apenas unas horas después, fuentes policiales confirmaban la detención de Posada Carriles y otras tres personas no identificadas en un hotel de la ciudad.

La captura del septuagenario terrorista fue acogida con incrédula admiración por el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Felipe Pérez Roque, que elogió "de confirmarse" la eficiencia y rigor con que habían actuado las autoridades panameñas.

Para el canciller, que siguió atrayendo la atención periodística sobre Cuba con una nueva rueda de prensa avanzada ya la noche, el arresto de Posada Carriles era "bueno para Cuba y para el resto de países iberoamericanos"

Entretanto, en Miami, la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) negó las acusaciones de Castro y las calificó de faltas de fundamento.

"Fidel Castro es como una vieja vedette que llega a las fiestas y necesita llamar la atención de alguna manera. Es absurdo que continúe acusándonos sin tener pruebas", dijo Ninoska Pérez, portavoz de la FNCA, que desmintió cualquier vinculación de Posada Carriles con su organización.

El presidente cubano había asegurado con cierto desdén que esta nueva conspiración era una más de las "seiscientas" que ha sufrido, incluyendo las anteriores cumbres iberoamericanas y las actividades en su contra de la CIA, la oficina de espionaje de EEUU.

Castro dijo que Posada Carriles estaba en Panamá desde el pasado día 5 y la policía panameña informó luego de que llevaba un pasaporte salvadoreño a nombre de Franco Rodríguez.

El detenido tiene uno de los historiales anticastristas más activos, que se remonta a su participación en el intento de invasión de la bahía de Cochinos.

El atentado contra el avión de Cubana de Aviación que estalló sobre Barbados matando a 73 cubanos, en su mayoría deportistas, cuando iba desde Caracas a La Habana, acabó llevando a Posada Carriles a una cárcel venezolana.

Pero tras nueve años en la prisión de San Juan de los Morros en espera de juicio no pudo ser condenado porque huyó en circunstancias no aclaradas.

En la Cumbre Iberoamericana de 1997 en la isla de Margarita (Venezuela) Posada Carriles fue también relacionado con otro plan frustrado que un cuarteto de ancianos anticastristas iba a ejecutar contra Castro.

La policía panameña no parece tener muy claro lo que va a hacer con él y de momento asegura que está "retenido”.

Y a pesar de los incidentes el presidente del Gobierno español, José María Aznar, y el presidente de Cuba, Fidel Castro, se sentaron en sillas contiguas en la cena oficial que se celebró en la capital panameña con motivo de la X Cumbre Iberoamericana.

Fuentes oficiales españolas informaron de que Aznar estuvo flanqueado en esa cena por Fidel Castro y por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, disposición que es consecuencia del sorteo que se realiza para la ubicación en la mesa de los jefes de Estado y de Gobierno.

  Al finalizar la Cumbre, Castro, quien se definió como un "experto" en cumbres, es el único presidente que ha estado presente en todas las citas iberoamericanas, igual que el Rey Juan Carlos de España.

El presidente cubano valoró el hecho de que Iberoamérica haya conseguido un espacio propio para la discusión de sus problemas y que lo haga en un ambiente de libertad e independencia, en clara alusión a la ausencia de Estados Unidos en este foro.

En la rueda de prensa Castro anunció que Cuba se propone "hacer lo imposible" para que Panamá castigue o le entregue al presunto terrorista Luis PosadaCarriles, detenido en el marco de la X Cumbre y acusado de la voladura de un avión cubano que en 1976 estalló sobre Barbados.

Castro reiteró que "el pueblo cubano exigirá justicia", que lo hará en "forma combativa" y dijo que no quiere "imaginar" qué puede suceder si Posada Carriles termina "impune".

Según el presidente cubano, Posada Carriles ha intentado matarle muchas veces y es uno de los "terroristas más connotados" que existen en América Latina.

La rueda de prensa de la "troika" ha sido el último acto oficial de la X Cumbre Iberoamericana, que se clausuró hoy después de la firma de la Declaración de Panamá.

La Declaración de Panamá además de recoger una serie de propuestas para mejorar la situación de la infancia en Iberoamérica y garantizarle un futuro mejor, también incluyó manifestaciones de la comunidad iberoamericana en favor de la democracia y el desarrollo sostenible, entre otros asuntos de interés común.

El documento fue firmado por los Jefes de Estado y de Gobierno de los 21 países asistentes a la Cumbre, a excepción de Fujimori y su colega nicaragüense, Arnoldo Alemán, quien no asistió por "causas de fuerza mayor".

Uno a uno los mandatarios fueron firmando el documento consensuado en el encuentro en medio de los aplausos que les brindaban los varios miles de asistentes al acto en el Centro de Convenciones de la capital panameña.

Especialmente calurosos fueron los aplausos recibidos por el rey de España, Juan Carlos I, que cumple 25 años al frente de la jefatura de Estado, y el presidente mexicano, Ernesto Zedillo, que abandonará el poder el próximo mes.

El presidente cubano, Fidel Castro, que no quiso adherirse a una propuesta incluida en el documento que rechaza el terrorismo de ETA en España, recibió, sin embargo, algunos abucheos por parte de los asistentes, que mostraron una actitud mucho más calurosa con su colega venezolano, Hugo Chávez.

La mayoría de los presidentes asistentes a la Cumbre abandonaron Panamá tras asistir a un maratoniano evento que se ha prolongado algo más de 24 horas.