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Recibieron
la riqueza de los pobres de Haití
Candidatos
al diaconado permanente
visitan la nación más pobre de Occidente

Antes
de ordenarse como diáconos permanentes,
los candidatos conocieron de cerca la fe de los haitianos
católicos
Robert O’Steen
La Voz Católica
MIAMI – Para prepararse a su próxima
ordenación, varios candidatos al diaconado permanente
pasaron un fin de semana en la nación más pobre del
Hemisferio Occidental y regresaron enriquecidos
Durante su viaje a Haití del 22 al 24
de septiembre vivieron el calor humano y la humildad de
aquellos que tienen lo mínimo. También fueron testigos
de la presencia de la Iglesia entre los pobres.
El viaje fue patrocinado por la Arquidiócesis
de Miami y la organización católica Amor en Acción, de
misioneros laicos.
“Estoy muy impresionado con la
presencia de la Iglesia Católica, especialmente en los
servicios sociales descuidados por el gobierno”, expresó
el candidato José Manuel Gordillo a quien le impresionó
"ver como los misioneros y el clero local se
esfuerzan por propagar la fe y servir a la comunidad”.
Los futuros diáconos pasaron la noche
en la casa provincial monfortiana de los Hermanos del Buen
Pastor en Port-au-Prince y visitaron la clínica infantil
de las Misioneras de la Caridad antes de partir rumbo a
Port-de-Paix. Allí el vicario general de la diócesis, el
padre Fracilus Petit-Home, fue su anfitrión .
Gordillo
expresó que el grupo estaba impresionado con las
condiciones en el país más pobre de Occidente. Indicó
que la cálida bienvenida y la espontaneidad de la gente
es asombrosa, considerando la falta de recursos, las
precarias condiciones sanitarias, la falta de
infraestructuras, las estrechas y peligrosas carreteras
que son compartidas por humanos, animales y vehículos ,
los cientos de construcciones incompletas y los miles de
personas que intentan vender algo en un país donde nadie
puede comprar.
“Uno espera que bajo esas miserables
condiciones la mayoría de la gente esté enojada, triste
o desesperada. Pero lo que encontré fue gente laboriosa,
hermanos cristianos con una profunda fe. Las celebraciones
litúrgicas que presenciamos fueron una lección en
participación. Los cantos en realidad fueron un esfuerzo
comunitario”, recordó Gordillo.
Añadió que le impresionó la
generosidad de la gente que tiene tan poco. “Su fe es más
rica que la de quienes lo tienen todo”.
“Al aceptar su condición y por su
confianza y esperanza en Jesús nos demuestran a nosotros,
los ‘económicamente ricos’ lo pobres que somos”,
dijo Julke Llorens.
Una de sus visitas fue al Seminario
Menor Pío X, la escuela Amor en Acción en Nan Palan y
otros pueblos en Port de Paix, la diócesis hermana de la
Arquidiócesis de Miami al norte de Haití, en el área
mas pobre de la nación. Viajaron por carreteras sin
pavimentar y cruzando ríos crecidos tras las lluvias.
Visitaron varias parroquias que no sólo
contaban con sus propias escuelas, sino con clínicas para
el cuidado de los enfermos, a cargo de las Hermanas de la
Sabiduría.
“Nuestro viaje a Haití nos puso
frente a frente con la realidad del sufrimiento humano”,
expresó el candidato Lázaro Ulloa.
José L. Carrión, otro de los
candidatos, expresó que su primera reacción al
encontrarse cara a cara con la miseria y la desesperante
situación en el pais fue preguntarse qué podían hacer.
“Después de todo, la gente no tiene
por qué bañarse desnuda en la calle, usando agua sucia.
No tienen por qué pasar el día sentados al sol cerca del
tráfico, con sus frutas y vegetales colocados en el suelo,
intentando infructuosamente atraer compradores. Los padres
no tienen por que dejar a sus hijos en un orfelinato para
proveerles una vida mejor”, comentó.
“Este viaje ha cambiado mi
perspectiva sobre la vida”, dijo Ed Breitfelder.
“Todos somos criaturas de Dios y es responsabilidad de
todos ayudarnos de la manera que podamos, abriéndonos a
la voluntad del Señor”.
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