Incertidumbre
electoral
no detiene al
verdugo
Washington (EFE)— Al tiempo que los
obispos de Estados Unidos reafirman su posición en contra
de la pena de muerte y en favor de la vida, tres hombres
serán ejecutados en EU mientras el país siguía presa de
la incertidumbre política, una semana después de las
elecciones.
La Conferencia Episcopal de Estados
Unidos inició el lunes sus sesiones con un llamado a
abolir la pena de muerte y a revertir una decisión del
Tribunal Supremo sobre el aborto.
“Nos alientan los indicios pequeños
pero crecientes que señalan que el apoyo a la pena de
muerte está erosionándose y que es objeto de
reconsideración”, manifestó el cardenal Roger Mahony,
Arzobispo de Los Angeles y presidente del Comité de Política
Interna del Episcopado.
"Es hora de abandonar la pena de
muerte, no sólo por lo que hace a aquellos que son
ejecutados, sino por la forma en que nos disminuye a todos
nosotros", señaló Mahony.
Eclipsada por el ‘tira y afloja’
entre los dos principales aspirantes a la presidencia, la
serie de ejecuciones se iniciará la noche del 14 de
noviembre en Texas, estado del que es gobernador George W.
Bush, candidato republicano a la Presidencia.
En el penal de Huntsville, Stacey
Lawton, de 31 años, recibiría una inyección letal por
asesinar a un hombre cuando entró para robar en su
residencia en 1992.
Otros dos, Tony Chambers y Johnny Paul
Penry, serían ejecutados las noches del miércoles y el
jueves, respectivamente, y Texas se confirmará como el
estado más inclemente en la aplicación de la pena de
muerte desde que fue restablecida por el Tribunal Supremo
en 1976.
Chambers fue declarado culpable de
violar y asesinar a una niña de 11 años en 1990 en tanto
que Penry violó y mató a puñaladas a una mujer en 1979.
"Mientras Estados Unidos espera
saber quién será el próximo presidente, los verdugos
del país están volviendo silenciosamente a su trabajo",
manifestó Ajarnu Baraka, director adjunto del Programa
para Abolir la Pena de Muerte de la oficina en Washington
de Amnistía Internacional.
El grupo de defensa de los derechos
humanos preparaba una serie de manifestaciones para señalar
su rechazo al castigo cuya aplicación también ha sido
criticada por otras organizaciones.
Los sondeos hechos este año indican
que el apoyo a la pena de muerte en Estados Unidos se ha
reducido a poco más del 60 por ciento después de llegar
a un 75 por ciento hasta el año pasado.
Además de Bush, su rival el demócrata
y vicepresidente Al Gore, también es partidario del
castigo.
A la controversia se sumó ayer la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que
censuró a Estados Unidos por la ejecución la semana
pasada del mexicano Miguel Angel Flores pese a los ruegos
de clemencia y a denuncias de que en su arresto se había
violado un acuerdo internacional.
México, la CIDH, la Unión Europea y
grupos hispanos habían pedido a Bush que aplazara la
ejecución por entender que la policía había violado la
Convención de Relaciones Consulares de Viena al no
permitir que Flores se comunicara con su representación
diplomática al ser arrestado.
"La CIDH reitera su exhortación
de que EU y otros estados miembros de la Organización de
Estados Americanos cumplan con las solicitudes de tomar
medidas cautelares en tales circunstancias", expresó
el organismo.
Fuentes diplomáticas pronosticaron que
el debate se intensificaría esa misma semana por el hecho
de que el tercer hombre que será ejecutado es un
retrasado mental que todavía cree en Santa Claus.
Agregaron
que tras confesar el asesinato de Pamela Carpenter en
1979, Penry manifestó: "le dije que la amaba y que
odiaba matarla, pero lo debía hacer para que no me
delatara".
En una entrevista publicada por el
diario The New York Times, Penry señaló su extrañeza
por el hecho de que se hablara tanto de Santa Claus y de
su residencia en el Polo Norte.
"Alguna gente dice que no es
verdad. Pero yo llegué a creer que sí existe Santa
Claus", expresó.
Las vidas de los tres condenados están
ahora en manos del gobernador Bush, cuya portavoz dijo que
éste solo tomará una decisión una vez que se agoten
todas las instancias.
Sobre los llamados a que no se ejecute
a un retardado mental, la portavoz agregó que Bush cree
que la ley de Texas tiene "numerosas disposiciones
que impiden que reos incompetentes mentales sean
equivocadamente ejecutados".
Con esa tres ejecuciones, Texas llegará
a 38 este año y romperá su propio récord de 37
establecido en 1997, para erigirse en el estado que más
la aplica en el país.
Un total de 234 ejecuciones se han
llevado a cabo en ese estado desde 1976. De esas 234, 147
se han realizado desde que Bush asumió el cargo de
gobernador en enero de 1995.
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