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Miami
 

A construir la ACU un nuevo cenáculo  


El padre Llorente y miembros de la ACU y sus familias entierran la cápsula de recuerdo durante la colocación de la primera piedra de la futura residencia. Fotos: A. Cantero

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI—En cumplimiento de un nuevo sueño la Agrupación Católica Universitaria   , conocida como ACU, colocó la primera piedra de la Residencia Iberoamericana que espera sea  el vehículo para atraer a los jóvenes a una vida  de fe comprometida.

“Esta es la primera piedra de un nuevo cenáculo de donde van a salir los nuevos apóstoles”, dijo el padre Amando Llorente, S.J. durante el acto en el día de San Francisco Javier,  santo jesuita patrón de la misiones.

“Aquí van a venir hombres de toda América a estudiar, a entrenarse, a hacerse expertos en sus carreras profesionales y a encontrarse con Jesucristo”, dijo ante  docenas de agrupados y sus familias que acudieron a la cita en la sede de la ACU junto a la bahía en la 27 calle del noreste de Miami.

Adyacente a su Casa de Retiros Juan Pablo II, la Agrupación obtuvo un nuevo lote de terreno en donde iniciará la construcción de un edificio de 5 pisos y capilla para los futuros profesionales que acudan a Miami para estudios  o reciclaje.

Evocando la figura evangélica de Zaqueo, el sacerdote recordó que fue un hombre exitoso en los negocios que al encontrarse con Cristo “sintió una sacudida extraordinaria y quiso cambiar”.

Pero según el padre Llorente  Jesús le mostró a Zaqueo que podía triunfar y prosperar mientras que con él prosperan otros muchos.

“El Papa no deja de hablar de la solidaridad humana porque el mundo necesita hombres incorruptibles y buenos”  que pongan  al servicio de los demás los talentos que Dios les dio, explicó el sacerdote.

Bendecida la primera piedra, dirigentes de la congregación mariana fundada en 1931 en Cuba por el padre Felipe Rey de Castro, enterraron un ‘ánfora del recuerdo’ creada por los artistas agrupados Rafael Consuegra y Emilio Falero. En su interior  habían colocado,  entre otros objetos, la carta con la bendición papal para el proyecto, la historia y directorio de la ACU, un libro con las fotos de los sacerdotes de la Arquidiócesis de Miami, medallas de Cuba y periódicos locales del día. El ánfora fue sellada con cera y enterrada bajo la tierra que todos fueron echando encima.

El P. Llorente calificó el acto  “de gran transcendencia” y señaló que “esta piedra es para que prospere toda América, al salir de aquí hombres capaces de compartir”.  


El doctor José Muñoz, que llevará la semila del proyecto a Venezuela

Y como semilla de esperanza, podían señalar al médico venezolano José Muñoz, de 38 años, quien durante sus cuatro años de estudio en Miami conoció a la ACU gracias a la red del Internet y regresa a su país convertido en un ‘agrupado’ con una misión. El padre Llorente le ha encomendado llevar la semilla a Venezuela para “que los jóvenes vengan a formarse a Estados Unidos y se hospeden en la futura residencia”.

Durante su estancia en Miami con su esposa María Beatríz Badell, la pareja recibió el regalo de hijos jimaguas. Además Muñoz señala que se lleva “una gran riqueza espiritual, algo que nunca pensé encontrar en una ciudad tan convulsionada como Miami”.

Dice que compaginar su formación  y sus estudios fue duro “pero lo que uno aprende aquí se lo lleva a todas partes, es para toda la vida”.