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Presencia
amiga para los refugiados
Un
Arzobispo del Vaticano visita Miami
y a los detenidos en Krome

A la derecha el arzobispo Hamao,
del Vaticano, con el obispo auxiliar de Miami Thomas Wenski
y el director de los Servicios Legales Randolf McGrorty. Foto:
A. Cantero.
Araceli M. Cantero
La Voz Católica
MIAMI— En su primera visita a
Miami el arzobispo Stephen Fumio Hamao, del Vaticano quedó
impresionado por la diversidad cultural de la Arqudiócesis y
urgió a los católicos a ser presencia amiga para los
marginados y los emigrantes.
"La iglesia tiene que
concientizar a los católicos sobre las necesidades de estos
grupos", dijo Mons. Hamao en una entrevista.
Por cuestión de su trabajo,
dijo, los refugiados no pueden siempre ir a la Iglesia, pero
la Iglesia debe atenderlos.
El Obispo japonés que lleva dos
años en el Vaticano en el Consejo Pontificio para los
Migrantes y Viajeros visitó los Estados Unidos para asisistir
a una reunión de los obispos norteamericanos y tomar contacto
con la realidad de los inmigrantes en el país.
En sus recorrido por San
Francisco, Nueva York, Baltimore, Washington y Miami se puso
en contacto con las comunidades japonesas y visitó a los
detenidos en el
Centro de Krome. Hablando en varias lenguas, les dijo que
aprovecharan bien el tiempo porque es algo que pertenece a
Dios y no lo controlan las instituciones.
"Deben elegir y usar bien
este tiempo de detención aquí",
les dijo, "porque es tiempo de Dios".
Acompañado por el obispo
auxiliar de Miami Mons. Thomas Wenski y un representante de la
Conferencia Católica de
los Estados Unidos, Mons. Hamao visitó Krome durante
dos horas.
Durante
su estancia en Miami también visitó la Misión Notre Dame
d’ Haiti, el Centro Pierre Toussain y las oficinas católicas
de Servicios Legales en Biscayne Boulevard. El 16 de noviembre
presidió una Eucaristía en la Catedral para los católicos
de origen asiático.
"Sois inmigrantes o
refugiados o sus descendientes y seguro que sufrís por la
separación del hogar y la patria, por el cambio de lengua y
de cultura… siento compasión por todos vosotros", dijo el Arzobispo que recorre el
mundo para hacer presente a la Iglesia entre los viajeros,
itinerantes y desplazados.
Durante una entrevista el
Arzobispo señaló que más de la mitad de la población
mundial vive en Asia, un continente rico en expresiones
religiosas, "de las que nos sentimos orgullosos".
Pero señaló que la mayor riqueza es haber sido bautizados
cristianos.
Dijo que existen en el mundo 120
millones de emigrantes, unas 260,000 víctimas de conflictos.
Y además, dijo, están los desplazados internos en sus
propios países, que no son reconocidos como tales. Muchos de
estos están en Africa y en Colombia.
Su departamento del Vaticano
también se preocupa por los estudiantes, los marinos y
aviadores, los militares, trabajadores agrícolas y hasta
quienes trabajan en los circos.
"La iglesia ha de pensar en
ellos, son itinerantes, no tienen domicilio", señaló.
Y aunque a penas ha empezado su
labor en el Vaticano, Mons. Hamao dice que no le resulta difícil
porque durante 18 años estuvo al frente de una diócesis en
Yokohama, Japón, que por ser puerto de mar contaba siempre
con gente emigrante.
Su experiencia le ha convencido
de que ha de darse un diálogo entre los países ricos y los más
pobres pra poder mejorar su situación. Y algo que sería de
gran ayuda es el perdón de la deuda externa, algo que el Papa
ha pedido en numerosas ocasiones.
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