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Los
colombianos claman por la paz
El
obispo Thomas Wensky les exhorta a seguir el ejemplo del padre
Marianito

Brenda
Tirado-Torres
La Voz Católica
CORAL
SPRINGS —La búsqueda de una solución al conflicto entre la
guerrilla y el gobierno colombianos unió por segundo año
consecutivo a casi un millar de fieles en la parroquia San
Andrés para orar por la paz en la nación suramericana.
Entre
lágrimas, himnos y plegarias, todos clamaban la intercesión
del Divino Niño Jesús para poner final conflicto armado que
continúa cobrando vidas en Colombia.
“En
medio de tantas cosas terribles tenemos que buscar un mensaje
de aliento, de esperanza y de gozo”, expresó Mons. Thomas
Wensky a los presentes. El Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis
de Miami presidió la Misa concelebrada por el párroco de San
Andrés, padre Arthur Anderson y los sacerdotes auxiliares
Gabriel Vigués, Jeff McCormick y Andrés Soler.

El
obispo Wensky con participantes y la bandera de Colombia
después de la Misa. Fotos: Jesús Guerra y Brenda Tirado
“Creo
que ese mensaje lo encontramos en la vida del padre Mariano De
Jesús, sacerdote colombiano beatificado este año por el Papa
Juan Pablo II”, indicó el obispo.
“En
el día de su beatificación, el Papa pidió que el jubiloso
testimonio de caridad, servicio, solidaridad y perdón del
padre Marianito sean ejemplo para Colombia y también una
valiosa ayuda para seguir trabajando por la paz y la
reconciliación total en ese amado país”, dijo.
Mons.
Wensky observó que el padre Marianito fue beatificado en el
aniversario del asesinato de Jorge Eliezer Gaitán, “lo que
desató una ola de violencia, dañando la estructura democrática
de la nación por décadas”, recordó.
“Si
el 9 de abril de hace 52 años marcó el inicio de la
violencia y conflictos que por desgracia duran aún, que este
día del año del Gran Jubileo señale el comienzo de una
etapa en la que todos los colombianos construyan juntos la
nueva Colombia fundamentada en la paz, la justicia social, el
respeto de todos los derechos humanos y el amor fraterno entre
los hijos de una misma patria”, exhortó Mons.Wensky.
Por
su parte, varios de los asistentes expresaron la incertidumbre
que les embarga al desconocer el futuro de los familiares que
dejaron en la afectada nación hispana.
“Tengo
familiares en problemas con la guerrilla”, expresó
Guillermo Ocampo. A su parecer el gobierno colombiano podría
esforzarse más para encontrar una solución al conflicto. Uno
de sus familares, médico de profesión, tuvo que huir de su
país con su familia porque “el gobierno lo mandaba a Naiba
a servirle a la población campesina y los guerrilleros se lo
llevaban ‘a la brava’ para que les sirviera a ellos”.
Marilú
Anderson lleva cuatro años residiendo en los Estados Unidos.
Asistió a la Misa para orar por sus padres, quienes “se
sienten asustados por la inseguridad y violencia y pasan mucha
dificultad porque no hay trabajo”.
Anderson
no ocultaba la emoción y el orgullo de su nacionalidad.
“Todos queremos mucho a nuestro país y hay que luchar para
sacarlo adelante”, enfatizó.
Segun
el padre Vigués, del 35 al 40 por ciento de los parroquianos
en San Andrés son hispanos y, de esos, más de la mitad son
colombianos. Muchos llevan años establecidos en la Florida
pero, recientemente y dada la situación de inestabilidad en
Colombia, han salido “como en éxodo ya que son muchos los
que llegan a diario”.
“Aquí
hemos tenido desde familias muy humildes hasta
profesionales”, relata el sacerdote cubano quien sbe de
personas amenazadas de secuestro que llegan con sólo la ropa
que tienen puesta. Varios le han manifestado que es preferible
estar debajo de un puente aquí que estar allá con el miedo a
la extorsión.
“En
mi país tú no sabes de qué lado hacerte, así de
sencillo”, expresó Adelina Soler Sánchez, quien ha
vivido los últimos tres años entre Bogotá y Tamarac. Contó
que tiene un primo amenazado de muerte y que un amigo suyo,
periodista, tuvo que huir del país bajo amenazas de las
propias autoridades tras haber descubierto un escondite de
guerrilleros.
“A
mi amigo la misma policía fue quien le amenazó, dejándole
saber que ‘o te vas o te matamos’, contó Soler Sánchez.
Pero
asegura que no pierde la esperanza de que pronto reine la paz
en su patria. Mientras tanto, continuará orando
incesantemente “para que regrese la vida a nuestro país”.
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