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Miami
 

Honores pontificios en la Catedral

Los honrados representan a muchos en la sociedad, dice el Arzobispo


El padre Mario Vizcaíno, Sch.P., Araceli M. Cantero y Raimundo Castellanos recibieron la Cruz Papal "Peo Ecclesia et Pontifice".
Fotos: Brenda Tirado-Torres

Brenda Tirado-Torres
La Voz Católica

MIAMI — La Catedral de Santa María acogió el pasado 9 de diciembre a miembros de la Arquidiócesis y residentes de Miami cuyo trabajo por el Reino de Dios fue reconocido por la Iglesia Católica.

El Arzobispo de Miami, John C. Favalora, explicó que con estos reconocimientos la Arquidiócesis ha querido resaltar la labor de varios hombres y mujeres cuyas vidas ejemplifican el espíritu de Jesús y del Gran Jubileo del Año 2000.

“Cuando la Iglesia otorga un reconocimiento se ha tomado en consideración su labor en la comunidad o la misma Iglesia, pero a través de ustedes se está reconociendo el trabajo y la dedicación de muchos otros”, dijo el prelado.  


Grupos de no-católicos a quienres les fue conferida la 
Medalla Papal "Benemernti"

Esta fue la cuarta ocasión en la historia de la Arquidiócesis en que se conferían las medallas papales y la primera vez en que Mons. Favalora hacía entrega de las mismas. Mons. Coleman F. Carroll las entregó por primera vez mientras fungía como Arzobispo de Miami mientras que el arzobispo emérito, Edward McCarthy, las entregó en dos ocasiones.

En un mensaje basado en la lectura del Evangelio sobre las bienaventuranzas, el Arzobispo metropolitano resaltó la importancia del amor de Dios y del amor que tiene hacia el prójimo aquel que ama a Dios.

“Las bienaventuranzas nos llaman a ser responsables unos por otros”, explicó Mons.  Favalora.

Por primera vez en la historia de la Arquidiócesis se extendió uno de los honores a dos damas católicas. Dianne Bienes y Athalie Range recibieron el rango de ‘Damas de San Gregorio el Grande’, reconocimiento creado por el Papa Juan Pablo II en 1991 para incluir a las mujeres. Previamente sólo se confería este honor a los hombres.

En esta ocasión, además, se resaltó la labor de cinco nocatólicos.  Mons. Favalora expresó que el reconocimiento a estas personas, “es signo del compromiso continuo de la Arquidiócesis y de la Iglesia para fortalecer nuestra relación” con quienes practican otra fe.

“Les reconocemos, primero, porque respetan nuestra fe y, segundo, por su trabajo  y preocupación por las necesidades de la comunidad en general”, dijo el Arzobispo. “Estamos muy orgullosos de conferirles la Medalla Papal ‘Benemerenti’ “.

Los nocatólicos fueron Theodore Roosevelt Gibson (en reconocimiento póstumo), Alva Chapman, Jr., el juez William Hoeveler, el rabino Irving Lehrman y el reverendo Thomas W. Watson.

Durante su mensaje, el Arzobispo resaltó la labor de los religiosos en distintos campos de la sociedad, como la educación y el cuidado de los enfermos y ancianos. Entre ellos elogió la labor del sacerdote Mario Vizcaíno, SchP, por su trabajo entre los hispanos.

“Son muchos los que han recibido educación y entrenamiento  en la región sureste de la nación”, añadió, refiriéndose al Instituo Pastoral del Sureste (SEPI), del cual el padre Vizcaíno es fundador.

El sacerdote escolapio, quien recibió la Cruz Papal ‘Pro Ecclesia et Pontifice’, dijo sentirse muy contento al ver cuánta gente trabaja por la Iglesia. “Es muy bonito ser parte de un grupo de personas que dedican sus esfuerzos para que la misericordia de Dios se manifieste  verdaderamente en medio de la gente”.

Recibir la Cruz Papal fue una “total sorpresa” para Raimundo (Ray) Castellanos, coordinador de gerentes en una compañía de seguros. Dijo que “ahora le pido a Dios ayuda para seguir sirviéndole y para poder cumplir con las expectativas  de lo que significa este honor”.

El padre Felipe Estévez, párroco de la iglesia Sta. Agueda y quien lo nominó, expresó que Castellanos  merecía el premio por su fidelidad a la Iglesia y su generosidad.

“Ray siempre ha puesto su tiempo, tesoro y talento a disposición de la Iglesia Católica”, indicó el sacerdote. Castellanos también ha sido clave en la coordinación de la recaudación de fondos para la renovación de Sta. Agueda.

“Mi trabajo ha sido resaltar la Buena Noticia que somos los hispanos en la Iglesia”, indicó Araceli M. Cantero, quien ha sido periodista católica por 25 años y dirige 'La Voz Católica'.

Señaló que su labor ha sido enriquecida al poder establecer lazos con la Iglesia en Cuba, “dando a conocer el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio con el que los cubanos en la Isla viven la fe a pesar de ser marginados por ello”.

El Arzobispo también confirió un reconocimiento a quienes ayudaron durante los tres años de preparación para el Jubileo así como durante las celebraciones que han marcado el Año Jubilar en la Arquidiócesis. Entre los honrados se encontraba el padre José Luis Menéndez , párroco de Corpus Christi en el noroeste de Miami.

 “Aquí se está reconociendo el trabajo de un equipo, un trabajo que está en línea con las directrices de este Año Jubilar”, explicó el sacerdote al asegurar que “Cristo tiene que ser el centro de todo y estamos intentando llevar a cabo su misión una vez más”.