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Reconocidos los laicos en su jubilieo

La Arquidiócesis de Miami se une a Roma reconociendo la labor de los laicos


Nazario Vivero, exilado cubano en Venezuela, saluda al Papa durante el Jubileo de los Laicos. Foto Vaticano


Gustavo Andújar, de la Arquidiócesis de Miami, saluda al Papa durante el Jubileo de los Laicos. Foto Vaticano

Ana Rodríguez-Soto
La Voz Católica

MIAMI- Mucho antes de que el Concilio Vaticano II popularizara el término “ministerio laico”, Claire DeConna ya lo practicaba visitando enfermos y comunicándose con los afligidos.  

Hoy, a sus 90 años, todavía está “involucrada en todo”, dice la parroquiana que ha pertenecido a la parroquia Corpus Christi por 52 años. De hecho, no le gusta revelar su edad por temor a que la gente pueda sugerirle que se retire de las actividades parroquiales. “He sido parte de ello todo el tiempo”, indicó.

Personas como DeConna fueron homenajeadas durante un servicio de oración el pasado 3 de diciembre en la Catedral de Sta. María, marcando así el Jubileo de los Laicos. La ceremonia, realizada en inglés, castellano y creole incluyó una renovación del compromiso de los presentes a “usar sus dones y talentos en la misión de la Iglesia”.

El arzobispo emérito Edward A. McCarthy, quien fundó el programa de Ministerios Laicos en 1977, estuvo acompañado por el obispo auxiliar Mons. Agustín Román quien estuvo a cargo de la homilía.

El obispo Román alabó a los presente por haber “escuchado el llamado del Señor a trabajar en su viña”.

Mons. McCarthy señaló que la vocación laical “es un llamado que recibimos al ser bautizados, un llamado a recordarnos que somos gente de fe, oración y caridad”. 

El Arzobispo comparó a los católicos con la energía eléctrica “Somos la energía y la luz de la Florida no sólo físicamente sino espiritualmente”, dijo.

Bajo su liderazgo, Miami fue una de las primeras diócesis en los Estados Unidos en crear una Oficina para los Ministerios Laicales, según el llamado del Concilio Vaticano II. Para entonces ya existían en la Arquidiócesis varios movimientos apostólicos que vivían el mandato del Evangelio de ser luz y sal en los ambientes de trabajo y en la familia. Con la nueva Oficina, muchos recibieron más formación y apoyo. Prueba de ello son las cerca de 1,000 personas que se han graduado de la Escuela de Ministerios de la Arquidiócesis.  Más de 600 se encuentran trabajando como ministros laicos dedicando entre 7 y 10 horas de trabajo cada semana en la tarea pastoral de su predilección: desde catequesis hasta el cuidado de los enfermos, desde visitas a los encarcelados hasta la dirección  de pequeñas comunidades de oración, desde el consuelo a los afligidos hasta el fortalecimiento de las familias.

A todos, el Arzobispo McCarthy les recordó que “la participación de los laicos  en la tarea pastoral no es una adición ‘a tiempo parcial’ a la vida de la Iglesia sino un florecimiento a tiempo completo del compromiso bautismal”.