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Pautas
para las oraciones de curación
VATICANO — Las recientes normas
emanadas de la Santa Sede indican que:
•Cuando
se realizan en la Iglesia o en otro lugar sagrado, es
conveniente que la oraciones sean guiadas por un sacerdote o
un diácono.
•Las oraciones litúrgicas deben ser
celebradas de acuerdo con el rito prescrito y con las
vestiduras sagradas indicadas. Quienes preparan estos
encuentros litúrgicos deben atenerse a las normas del obispo.
•Para organizar actos litúrgicos de
oración debe haber
permiso explícito del obispo de la diócesis, incluso cuando
las celebraciones son organizadas o cuentan con la participación
de obispos o cardenales de la
Iglesia Romana. El obispo diocesano tiene derecho a
prohibir tales acciones a otro obispo, siempre que subsista
una causa justa.
•Las oraciones de curación no litúrgicas
(grupos de oración o lectura de la Palabra de Dios), deben
evitar la confusión entre estas oraciones no litúrgicas y
las celebraciones litúrgicas propiamente dichas. Solicita que
en estos encuentros no se llegue a formas semejantes al
histerismo, la
artificiosidad, la teatralidad o sensacionalismo.
•En la celebración de la
Eucaristía, de los Sacramentos y de la Liturgia de las
Horas no se deben introducir oraciones de curación, litúrgicas
o no litúrgicas.
•Sobre la práctica del exorcismo,
dicho ministerio debe ser ejercitado en estrecha dependencia
del obispo diocesano y según las normas de la Iglesia.
•Se invita a superar todo
sensacionalismo y pide que se mantenga un clima de serena
devoción en la asamblea y usar la prudencia necesaria si se
produce alguna curación entre los presentes. Cuando se dé
algún caso de este tipo, se recomienda que, concluida la
celebración, se recojan con simplicidad y precisión los
eventuales testimonios y se someta el hecho a la autoridad
eclesiástica competente.
•La Congregación para la Doctrina de
la Fe indica que la intervención del obispo diocesano es
necesaria cuando se verifiquen abusos en las celebraciones de
curación, litúrgicas o no litúrgicas, en caso de evidente
escándalo para la comunidad de fieles y cuando se produzcan
graves desobediencias a las normas litúrgicas y
disciplinares.
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