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La Arquidiócesis concluye el Año Santo
El
Arzobispo John C. Favalora celebró la última Misa Jubilar en
Cayo Hueso

Una familia polaca celebra el jubileo en Cayo Hueso
Brenda Tirado-Torres
La Voz Católica
CAYO HUESO – Bajo un hermoso cielo
azul y abrazados por la fresca brisa tropical, unos 2,500
fieles católicos celebraron la clausura del Jubileo 2000 en
"el paraíso de la diócesis" durante la fiesta de
la Epifanía el pasado 6 de enero.
Durante su homilía el Arzobispo de
Miami, Mons. John C. Favalora, hizo un llamado a los fieles
católicos a guiar al prójimo hacia Cristo.
"Aunque el Año Jubilar termina
hoy, la Estrella de Belén debe continuar brillando en
nuestras vidas", dijo el Arzobispo. "Debemos
regresar a nuestros hogares llenos de la alegría de haber
encontrado a Jesús y ansiosos por contar a los demás sobre
nuestra epifanía personal del Año Santo", añadió.
Al mismo tiempo presentó su más
reciente Carta Pastoral titulada 'La Estrella de Be
lén' en la que, al hacer un recuento del Jubileo 2000,
analiza el trabajo de la Arquidiócesis y sus programas. Estos
cubren desde vocaciones y vida familiar hasta los esfuerzos
ecuménicos y las nuevas iniciativas de la diócesis para
cumplir con el llamado del Papa Juan Pablo II para una Nueva
Evangelización.
El texto íntegro de la carta se
publica en esta edición de La Voz Católica.
Para los asistentes, el Jubileo 2000
representó una oportunidad para la renovación espiritual.
Según el padre Patrick O’Neill, quien ayudó a organizar
las celebraciones del Año Jubilar, dicha renovación ha
cubierto a la misma Arquidiócesis.
"Nuestro programa 'Renacer', puesto en práctica desde hace unos tres años y
medio, tenía como propósito brindar un nuevo sentido de
profundidad espiritual para los católicos y acompañarlos en
ese recorrido", explicó.
El padre O’Neill considera que el Año
Jubilar, con sus gracias, bendiciones e indulgencias, ha
logrado ese propósito. "Veo un aumento en el ánimo
espiritual y un sentido más profundo en la devoción católica",
observó.
Jean Maun, miembro de la parroquia
Santa María Estrella del Mar, en Cayo Hueso, indicó sentirse
motivada para continuar su misión evangelizadora. "He
podido renovar mi fe", aseguró. "Seguiré
proclamando a otras personas el Evangelio de la Vida y viviré
el catolicismo de la mejor manera que pueda".
En la Misa Jubilar participaron además
los obipos auxiliares, Mons. Agustín Román, Mons. Thomas
Wenksy, Mons. Gilberto Fernández y el arzobispo emérito,
Mons. Edward McCarthy.
"Yo creo que tenemos que dar
gracias a Dios porque hemos vivido un año muy precioso",
expresó Mons. Román.
"Es maravilloso ver el número tan
alto de personas que se han acercado al sacramento de la
Reconciliación en este año y tantas personas cuya alegría
está diciendo lo que guarda su corazón", dijo el
Obispo. "Creo que ha sido muy hermosa la experiencia de
este Año Jubilar y la preparación durante los tres años
dedicados al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo".
A pesar de la distancia, un grupo de
haitianos de la parroquia Notre Dame d’Haiti así como
miembros de la parroquia Corpus Christi, ambas en Miami,
peregrinaron hasta Cayo Hueso para participar en la clausura
del Año Santo en la Arquidiócesis.
"Yo acepté la invitación por
curiosidad", indicó Nereida Rodríguez, residente de
West Palm Beach quien llegó hasta Cayo Hueso con su tía María
Ayala, de la parroquia Corpus Christi.
Aunque se habían celebrado dos Misas
del Jubileo, una en Dade y otra en Broward, explicó que “es
la primera Misa Jubilar a la que asisto, por eso es muy
especial para mí". Rodríguez considera "un mensaje
tremendo, maravilloso" la invitación del Papa Juan Pablo
II para redescubrir a Cristo.
Para Rodríguez, las actividades del
Jubileo "han sido una gran oportunidad para poder
profundizar" en su conocimiento sobre la Iglesia Católica.
"Le doy gracias a Dios por
permitirme acercarme más a El pues ahora conozco más sobre
los distintos ministerios y trabajos de la Iglesia", dijo
la joven puertorriqueña. "¡Ahora sí me siento motivada
para involucrarme!"
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