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CONGRESO RAICES Y ALAS EN EL
2002
Sobre
el impacto de la globalización en las cuestiones laborales y
los hispanos

Representantes
miembros durante la reunión annual de NCCHM con el obispo
Jaime Soto en la Iglesia de San Miguel, la más antigua de
Estados Unidos, en Albuquerque, Nuevo México.
(Fotos: Araceli M. Cantero)
Araceli M. Cantero
La Voz Católica
GLORIETA, NM — Con una nueva
directiva y ganas de trabajar, el Consejo Nacional Católico
para el Ministerio Hispano (NCCHM) vuelve a convocar a los
hispanos a un congreso nacional
Raíces y Alas durante el verano del año 2002.
Como los dos encuentros anteriores en
1992 y en 1996, Raíces y Alas 2002 será una oportunidad para
que líderes hispanos de toda la nación dialoguen sobre temas
de interés que afecten a sus comunidades.
En el año 2002, NCCHM convocará
"al liderazgo hispano de la Iglesia, sindicatos y medios
de comunicación para promover un diálogo que haga avanzar la
evangelización de las culturas".
"Nuestra
gente es la protagonista y la mayormente afectada por
el impacto de la globalización en los aspectos
laborales", señaló Lydia Menocal, directora asociada
del SEPI (Instituto Pastoral del Sureste) durante los debates
preparatorios.
"El
trabajo ha sido revolucionado por las nuevas tecnologías",
aclaró.
Durante la reunión anual de NCCHM en
el mes de noviembre pasado, representantes de las
organizaciones miembros planificaron estrategias para su
celebración que tendrá lugar en la Universidad de Notre Dame
en South Bend, Indiana, del 1ro. al 4 de agosto.
Además de ofrecer un foro de reflexión
para el liderazgo hispano, Raíces y Alas es una oportunidad
de estrechar la colaboración entre las distintas
organizaciones a nivel nacional y regional e
intercambiar modelos de liderazgo.
Primer Congreso de NCCHM en 1992
El primer congreso tuvo lugar
en Los Angeles en 1992, a los pocos meses de crearse
NCCHM y fue un
evento celebrativo de los 500 años de la llegada de la fe a
tierras americanas.
NCCHM acordó entonces que el Congreso
abordaría el tema de la nueva evangelización pedida por el
Papa "desde el contexto de las realidades y retos
urgentes que enfrentan hoy los hispanos de los Estados
Unidos".
Ya entonces establecieron los criterios
para futuros congresos, "proveer
a nivel nacional una oportunidad para que los católicos
que ejercen liderazgo
en la Iglesia y en la sociedad dialoguen y reflexionen sobre
los temas acordados en el Plan Nacional de Pastoral Hispana
aprobado por los Obispos de Estados Unidos.
Dijeron que sería también "una
ocasión para compartir y celebrar los muchos dones de
las comunidades hispanas".
Raíces y Alas ‘92 trató los temas
de la Nueva Evangelización, la familia, la juventud, la
participación política, el cuidado de la salud y la educación.
Todo con el método de 'ver, juzgar y actuar' con una guía de
orientación previa para los participantes,
unas 800 personas de toda la nación y doce obispos.
Como clausura se celebró un acto litúrgico
al aire libre para conmemorar los 500 años de la llegada del
Evangelio al Continente. El acto incorporó una celebración
al estilo de los primeros evangelizadores con danzas
precolombinas, capillas y una procesión litúrgica a imitación
de lo que se hacía anualmente para la fiesta de la Asunción
en el nuevo mundo de las Américas en el siglo XVI.
Segundo Congreso de NCCHM en
1996
Un segundo Congreso tuvo lugar cuatro años
más tarde y se celebró en Chicago, en la Universidad de
Loyola, los días 8 al 11 de agosto con el lema
“Creando Caminos de Esperanza” que incluyó
diversidad de modelos de liderazgo entre los hispanos.
“Como latinos y norteamericanos, están
destinados a ser una presencia especial en el contexto
sociocultural de toda América”, les dijo el sacerdote
brasileño Marcello Azevedo, SJ en la conferencia de apertura.
Su situación bilingüe y bicultural
les “da una ventaja importante sobre cualquier otro
ciudadano estadounidense... y sobre los iberoamericanos que no
son bilingües ni biculturales”, añadió.
Al recordar el proceso de la pastoral
hispana en los últimos 50 años, el obispo Ricardo Ramírez,
de Las Cruces, dijo que estuvo dirigida a los recién llegados
y a los pobres y marginados.
“Ahora existe una nueva realidad: son
los hijos de los inmigrantes y refugiados quienes están en
los 'colleges' y universidades”.
Mons. Roberto González, entonces
obispo coadjutor de Corpus Christi, señaló que el reto del
futuro era cómo canalizar el impacto de los líderes latinos
en la cultura de los Estados Unidos. “¿Serán capaces de
llevar su fe a la vida pública?”
Precisamente para responder a esta
nueva realidad, NCCHM había
fijado el liderazgo hispano como tema principal del
Congreso,no como algo abstracto sino aplicado a los jóvenes
adultos profesionales de los Estados Unidos que viven en medio
de una cultura dominante de origen europeo.
El
padre Azevedo, un experto en temas de fe y cultura, señaló
que los hispanos de EU están destinados a ser una presencia
especial en el contexto sociocultural de toda América y
juegan un papel particular y único en las relaciones
interculturales de todos los pueblos del Continente.
Pero el Congreso también constató
entonces que una gran parte de los hispanos en este país era
aún de recién llegados que no gozan de esta condición
bicultural. El reto para la pastoral hispana continúa siendo
el saber compaginar la atención a los nuevos inmigrantes con
la atención a los de tercera y cuarta generación, una gran
mayoría jóvenes.
Para iniciar este proceso y con fondos
de la Fundación Lilly, unos 50 líderes juveniles de toda la
nación participaron en un programa especial durante el
Congreso que dio como frutos la creación de una estructura
nacional para
servir a sus necesidades.
La Red Nacional de Pastoral Juvenil
Hispana es hoy
una realidad a
punto de ‘incorporarse’ como organización nacional
independiente no lucrativa con status fiscal propio.
Colaboración en ‘Encuentro
2000’
Un tercer Congreso hubiera tenido lugar
en el año 2000 pero NCCHM acordó apoyar la iniciativa de
‘abrir la tienda’ y colaborar en la celebración de un
encuentro multicultural de
toda la Iglesia norteamericana, lo que tuvo lugar bajo
el nombre de 'Encuentro 2000' en Los Angeles el pasado mes de
agosto. NCCHM prestó los servicios de su director
ejecutivo, Armando Contreras, quien tuvo a su cargo los
aspectos celebrativos del encuentro, lo que implicó año y
medio de preparativos.

Armando Contreras,
director ejecutivo de NCCHM.
“Ha sido un encuentro distinto pero
es parte del mismo proceso que tenía que alcanzar
otro nivel”, señaló en una entrevista Ron Cruz,
director ejecutivo
del Secretariado Nacional para Asuntos Hispanos de la
Conferencia de Obispos. “Ahora el pueblo hispano tenía la
capacidad de invitar a toda la Iglesia”, señaló.
“Pudimos hacerlo porque otros
Encuentros nos
han formado y nos han entrenado; tenemos el liderazgo y
tenemos nuestra estructura”, dijo.
Cruz reconoció que el proceso hispano
necesitaba este paso porque a pesar del largo recorrido “aún
estamos fuera de la mesa donde se toman las decisiones”. En
su opinión, era “necesario que la Iglesia ‘total’ nos
conociera y nos viera funcionar”.
Más de 1,000 hispanos participaron en
'Encuentro 2000' y muchos hicieron presentaciones en los
talleres. También tuvo lugar un proceso paralelo para los jóvenes.
En total participaron unas 5,000 personas.
Otro 'Raíces y Alas' para el
año 2002
Después de esta experiencia los
hispanos vuelven a convocar un Encuentro Raíces y Alas para
hacer avanzar los temas que afectan a los hispanos en
su integración a la Iglesia y a la sociedad norteamericanas.
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