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Justicia
Económica Para Todos
Fundamentos
Católicos para la actividad económica
Declaración
de los Obispos de Estados Unidos
Como
seguidores de Jesucristo y participantes en una economía
poderosa, los católicos en Estados Unidos están llamados a
luchar por una mayor justicia económica frente a la pobreza
persistente, la brecha creciente en los salarios y el aumento
en el debate de los asuntos económicos en Estados Unidos y en
todo el mundo. Exhortamos a los católicos a que usen estos
fundamentos éticos para la actividad económica como
principios para
su reflexión, como criterios para sus juicios y como guías
para su acción. Estos principios se derivan directamente de
la doctrina católica sobre
la actividad económica:
1. La economía existe para servir a la
persona, no la persona a la economía.
2. La actividad económica deberá
estar regida por principios
morales.
Las decisiones e instituciones
económicas deberán ser juzgadas de acuerdo con su
capacidad de proteger o menoscabar la vida y la dignidad de la
persona humana, de apoyar a la familia y de servir al bien común.
3. Una medida moral fundamental
de toda economía es el trato que reciben los pobres y
los desamparados.
4. Todos tienen derecho a la vida y a
satisfacer las necesidades básicas (tales como alimento,
ropa, techo, educación, cuidados médicos, ambiente
saludable y seguridad económica).
5. Todos tienen derecho a tomar
iniciativas económicas, al trabajo productivo, a salarios
justos con los subsidios correspondientes, a condiciones
decentes de trabajo, así como también a organizarse
para formar sindicatos u
otras asociaciones.
6. Todos, según su capacidad, tienen
el deber de trabajar, la responsabilidad de satisfacer las
necesidades de su familia y la obligación de contribuir a la
sociedad en general.
7. En la actividad económica, los
mercados libres tienen ventajas y límites claros; el gobierno
tiene responsabilidades y limitaciones esenciales;
los grupos
voluntarios tienen funciones irremplazables pero no sustituyen
al funcionamiento apropiado de los mercados ni a las normas
justas por parte del Estado.
8. La sociedad tiene la obligación
moral, incluso mediante acciones gubernamentales si es
necesario, de asegurar que haya oportunidad de satisfacer las
necesidades básicas y de buscar justicia en la vida económica.
9.Trabajadores, propietarios,
administradores, inversionistas y consumidores son agentes
morales de la actividad económica. Con nuestras decisiones,
iniciativa, creatividad e inversión mejoramos o menoscabamos
las oportunidades económicas, la vida comunitaria y la
justicia social.
10. La economía global tiene
dimensiones morales y consecuencias humanas. Las decisiones
sobre inversiones, intercambio, ayuda y desarrollo deben
proteger la vida humana y promover los derechos humanos,
especialmente de los más necesitados dondequiera que vivan.
Según el Papa Juan Pablo II, la
tradición católica pide una "sociedad basada en el
trabajo libre, en la empresa y en la participación" y
"no se opone al mercado, pero exige que éste sea
controlado oportunamente por las fuerzas sociales y por el
Estado, de manera que se garantice la satisfacción de las
necesidades fundamentales de toda la sociedad"
(Centesimus Annus, 35). Toda actividad económica deberá
reconocer el hecho de que somos hijos de Dios y miembros de
una familia humana llamada a ejercer una prioridad clara por
"los más indefensos entre nosotros".
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