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Miami
 

Su misión permanece igual

El Hospital Mercy cumple 50 años
al cuidado del cuerpo y del alma

Ana Rodríguez-Soto
La Voz Católica

MIAMI — Durante 50 años de servicio el Hospital Mercy nunca ha olvidado su misión.

“Estamos aquí no sólo para ser un hospital”, dice la hermana Elizabeth Anne Worley, SSJ, quien dirige la Junta de Directores del Hospital Mercy. “Tenemos muchos hospitales en la comunidad que cumplen con la misión de ser hospitales. Mercy está aquí para ser un hospital católico”, enfatizó.

Tras  su construcción, el hospital superó la crisis provocada por una guerra y un huracán. Hoy lucha por superar la escasez de enfermeros y cortes en el presupuesto dedicado al cuidado de la salud.

Pero tras 50 años, el hospital católico de Miami nunca ha olvidado su misión y continúa firme en mantener su identidad católica. Esto se puso a prueba hace dos años cuando el Mercy consideró la posibilidad de unirse al Baptist Health System.

“Recibimos la aprobación del Vaticano. Diseñamos una estructura que protegería la identidad católica del Mercy. Obtuvimos la aprobación del gobierno. Todo estaba listo para la firma pero Baptist se retractó de su acuerdo para no continuar practicando abortos”, recuerda la Hna. Worley.

“Debido a que ese detalle es absolutamente vital para nuestra identidad, inmediatamente nos desconectamos de lo que pudo haber sido una buena movida para que la comunidad obtuviese un servicio sólido y consolidado por parte de una institución sin fines pecuniarios y basada en la religión”, afirmó la religiosa.

El Hospital Mercy, cuyo 50mo. Aniversario culminó el 18 de diciembre con una Misa y festejo, ahora es parte de Catholic Health East, una red de 32 facilidades para el cuidado de la salud cubriendo desde el estado de Maine hasta Miami. El hospital Holy Cross de Ft. Lauderdale,  el otro hospital de la Arquidiócesis, también pertenece al grupo. Trece congregaciones religiosas, incluyendo las Hermanas de San José, patrocinan Catholic Health East.

“Esa ha sido una buena movida para nosotros; así estamos junto a otras facilidades católicas en medio de tiempos económicamente difíciles”, dijo la hermana Worley. “No estamos luchando solos”.

Desde su fundación, la presencia de las Hermanas de San José ha sido esencial para mantener la identidad católica del hospital.

En aquel entonces el arzobispo Joseph P. Hurley, de San Agustín, les solicitó que algunas se entrenaran en enfermería y administración cuando decidió construir el hospital a principios de los años 40.

En ese tiempo el estado de la Florida estaba cubierto por una sola diócesis —la de San Agustín— y la población crecía en la ciudad de Miami. El arzobispo Hurley compró 130 acres a los herederos de James Deering, parte de la tierra en la que ahora se encuentra la histórica mansión de Vizcaya. Vendió cerca de la mitad y mantuvo 70 acres frente al mar.

“El terreno era todo pantano y la diócesis de San Agustín tuvo que establecer una buena fundación para desarrollarlo”, cuenta la religiosa.

La construcción comenzó en 1946 no sólo con fondos de católicos sino de todos los residentes de Miami. La campaña “Mercy para todos” recolectó donativos de puerta en puerta, en salas de cine y hasta en escuelas públicas, de acuerdo a la historia del hospital.

Dos meses antes de su apertura en octubre de 1950 azotó un huracán. De todos modos el arzobispo Hurley bendijo las facilidades de 125 camas el 18 de diciembre de 1950. En el día de hoy cuenta con 512 camas y 900 doctores. Se ha extendido hasta incluir un hospicio, un centro para el tratamiento de heridas relacionadas al buceo y una unidad de inmunología para pacientes de VIH/SIDA y otras enfermedades infecciosas.

Situado en la costa de la bahía de Biscayne, el Hospital Mercy también cuenta con un puerto y helipuerto, un centro de cuidados con 120 camas y un edificio de 10 pisos para servicios profesionales.

Entre sus pacientes se han encontrado jugadores de los Miami Dolphins y tres de los actuales obispos de Miami: el arzobispo John C. Favalora, Mons. Agustín Román y el arzobispo emérito Edward A. McCarthy, quienes han sido operados del corazón.

“Tenemos un sacerdote disponible siete días a la semana, 24 horas al día. Eso ya es muy raro”, indicó la hermana Edith González, SSJ, directora de Misión y Cuidado Pastoral en el hospital.

El equipo pastoral incluye también a cinco sacerdotes, dos de los cuales trabajan allí a tiempo completo, cuatro religiosas y tres religiosos que ofrecen servicios voluntarios  un par de días a la semana. La Misa se transmite diariamente desde la capilla hasta cada cuarto a través del circuito cerrado.

Seis años después de su inauguración, el hospital adquirió un vehículo para proveer cuidado médico a los trabajadores inmigrantes al sur del condado MiamiDade.

El mismo es conducido por una enfermera del Mercy y acude semanalmente a una escuela pública y a los puentes donde se encuentran los desamparados.

En los años 50, el hospital abrió una clínica en Liberty City para proveer cuidado de salud a la comunidad afroamericana. En 1992, el Mercy inauguró una clínica en la parroquia San Juan Bosco, de la Pequeña Habana, para los inmigrantes indocumentados.

El hospital también abrió sus puertas a médicos procedentes de Cuba a principios de la década del 60 y ofreció servicios gratuitos de maternidad a refugiadas cubanas.

La hermana Ana Theresa Cullen admite que mucho ha cambiado en los pasados 50 años pero asegura que el Mercy ha permanecido fiel a sus valores.

“Desde el principio permanece el mismo espíritu, el espíritu de las Hermanas de San José”, indicó. La  congregación tomó patrocinio canónico del hospital en 1966.

La hermana González dice que para mantener esa responsabilidad se imparte un sentido de misión e identidad católica a todo los empleados.

“Presentamos la historia del hospital y lo que nos trajo hasta aquí; les hacemos claro que al formar parte de esta familia se comprometen tanto como las Hermanas de San José”, dijo la religiosa. “En otras palabras, debemos vivir de acuerdo al significado de ‘Mercy’: misericordia”.

Ana Rodríguez-Soto es reportera para la edición local de The Florida Catholic.