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Los problemas de adaptación

Desde que llegué a los Estados Unidos, mi familia sufre mucho, peleamos constantemente, no somos felices y me siento inconforme con todo. ¿Qué puedo hacer?


María Cristina Acosta
Sicóloga con muchos años de práctica profesional en Cuba

El proceso de adaptación a una nueva vida y cultura lleva días, meses y hasta  años. Hay que tener claro para qué vinimos y por qué vinimos, lo que conlleva un reajuste en las necesidades y motivos lo cual se refleja en nuestra personalidad según nuestras características.

Todos los inmigrantes venimos a este país buscando un mayor crecimiento y desarrollo emocional, económico y social, pero para poder lograrlo nuestra forma de comportarnos dentro de la familia tiene que ser funcional, funcionar adecuadamente.

Cuando la familia no funciona, se debe ir a un terapeuta para que un tratamiento restablezca lo esencial y humano en ella. Es hermoso tener familia aunque existan problemas, pues todo tiene solución. La familia está llena del Amor de Dios, en ella se expresa el amor del Padre, el sacrificio del Hijo y la alegría del Espíritu Santo como expresión del Amor entre el Padre y el Hijo. En ella se vive el Amor de María, nuestra Madre amorosa, sacrificada y confiada.

Aquí presento algunas recomendaciones diarias para que le ayuden a alimentar emocionalmente a su familia:

- Dar gracias a Dios por lo que tenemos. No pensar en lo que necesitamos o deseamos sino lo que Dios nos ha dado.

- Dar amor, ser cortés, agradable y servicial por el solo hecho de dar sin pensar en recibir nada a cambio. Sólo dando desinteresadamente es como recibimos.

- Respetarse uno mismo como hijo de Dios. El nos ama sin límites y nuestro deber es respetarnos como hijos suyos que somos, como padres, como personas. El nos enseñó: 'Ama a tu prójimo como a ti mismo', no 'en vez de a ti mismo'.

- Saber que es nuestra responsabilidad defender, cuidar y proteger los valores y afectos de la familia. La familia es la fuente más plena de dicha y amor.

- Al comunicarnos, ser bien intencionados, ser claros, decir lo que sentimos sin causar heridas ni agresiones verbales al otro.

- Sonreir, saber que Dios nos quiere felices y la felicidad es un estado interior psicológicamente educable y cultivable. Es como una planta que día a día la regamos y cobra fuerzas y vida dentro de nosotros porque ser feliz es tener paz; es ser humano hasta con lo inhumano; es pedirle a Dios Padre su Reino, su Reino lleno de paz, dicha y prosperidad; es ser próspero porque confiamos en nosotros, en nuestro plan de vida que Dios nos ha trazado y El sabe bien por qué.

-Por último, persevera en la oración que Dios siempre te escucha y actúa con lo mejor para ti.