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El Salvador aún clama

Piden los obispos más ayuda internacional  

VATICANO (Zenit)— Juan Pablo II de nuevo volvió a pedir“ solidaridad internacional “para El Salvador, flagelado por una serie inacabable de sacudidas sísmicas que pone a prueba a sus habitantes".

“En este momento de oración quiero asegurar mi cercanía“, afirmó el Papa ."Confío en que la solidaridad internacional no deje de ofrecer su contribución generosa a esa querida nación".

 El último terremoto de elevada intensidad (5,3 grados Richter) sacudió  la capital del país centroamericano el sábado 17. Contradiciendo las primera previsiones, el Comité de Emergencia Nacional (COEN) informó hoy que no había dejado víctimas mortales entre la población. Ante el miedo, miles de personas se echaron  a las calles para evitar el convertirse en víctimas de derrumbes.

El  último seísmo  tuvo lugar tras los terremotos del 13 de enero y 13 de febrero, de magnitud 6,6 y 7,6 respectivamente, que causaron la muerte de más de 200 personas. 

“No ha habido corrupción en la distribución de ayuda a los damnificados", señaló en Madrid monseñor Fernando Sáenz Lacalle, arzobispo de San Salvador y miembro de la Prelatura del Opus Dei.

Mons. Sáenz Lacalle señaló que como resultado del primer terremoto quedaron  1,100,000 damnificados y entre 1,800 entre muertos y desaparecidos.

“Muchas de las víctimas están viviendo en campamentos de tiendas de campaña. Se han destruido 150,000 casas", dijo.

"Ahora precisamente se está organizando un plan de construcción de viviendas para que esto no vuelva a pasar, pues la mayoría de las destruidas eran de adobe, muy frágiles", explicó.

Cáritas diocesana ofrece gratis los materiales de construcción y los damnificados sólo tienen que poner la mano de obra, explicó.

Dijo que el Gobierno ha pedido utilizar las vías de reparto de la Iglesia, "porque los alcaldes no son tan ejecutivos como los párrocos".

Y mientras los salvadoreños continuaban el proceso de reconstrucción, los obispos del país  pedían a todos los sectores una respuesta “apropiada para las dimensiones de la tragedia”.

 En un mensaje pastoral, los obispos pidieron al gobierno y a los partidos políticos “ir más allá de sus diferencias por el bien del país”.

 “Este es tiempo de sentarse y elaborar juntos un plan de reconstrucción”, dice el mensaje. Un proceso que “estamos dispuestos a facilitar para juntos diseñar el futuro de nuestra nación” dicen los obispos.

Un 15 por ciento de la población de 6 millones se ha visto afectada.

Los obispos piensan que la ayuda internacional recibida desde el 13 de enero, proveniente de gobiernos y otras fuentes, ha sido “abundante pero insuficiente” para enfrentar las necesidades de los supervivientes.

La Iglesia Católica de El Salvador lanzó  el 4 de febrero una campaña para recaudar 114.3 millones de dólares destinados a construir viviendas dignas para los damnificados.

Durante la campaña, cada salvadoreño con capacidades económicas daría 114.3 dólares, explicó el padre Delgado al comentar que la iniciativa "es muy justa, sensata y humana".

Según el Sacerdote, si los compatriotas que viven en Estados Unidos son capaces de enviar 1,700 millones de dólares al año para ayudar a su gente, ¿por qué los más adinerados que viven en el país "no van a contribuir con los damnificados que se quedaron sin casa?".

El Sacerdote agradeció a las iglesias del mundo y otras denominaciones la ayuda que brindan para aprovisionar de víveres, frazadas, medicinas y otros bienes de primera necesidad a los damnificados .

"Hasta 1992 en El Salvador tuvo lugar una durísima guerra civil entre el partido de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y el Frente Farabun-do Martí para la Liberación Nacional (FMLN) ". -