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Iglesia
y Estado sí pueden colaborar

Robert O’Steen
La Voz Católica
MIAMI . Fue una “reunión sin
precedentes”, en
la que el Arzobispo de Miami, John C. Favalora y unos 30 otros
obispos americanos se entrevistaron con el presidente George
W. Bush en la Casa Blanca.
El encuentro fue el pasado 31 de enero
para discutir una nueva e histórica política de más
cooperación entre el gobierno y las iglesias con el fin de
resolver problemas como
el desamparo, la pobreza y la adicción.
La separación Iglesia y Estado no se
vio como un problema. El Presidente explicó su filosofía,
pero "también estaba interesado en tener noticias de
nosotros, las sugerencias, las críticas, algo de nuestra
experiencia como una comunidad católica y las muchas agencias
que hemos dirigido a lo largo de nuestros 2,000 años de
historia", informó el Arzobispo durante una conferencia
de prensa en el Aeropuerto Internacional de Miami, a su
regreso de Washington.
“El
programa del Presidente está basado en su convicción de que es importante establecer una asociación entre los
sectores privados, públicos y religiosos de la sociedad, dijo
el Arzobispo. "Está convencido de que una colaboración
entre estos tres sectores resultará en nuevos modos de
solucionarlos viejos problemas que el gobierno solo no ha sido
capaz de manejar".
Indicó que el Presidente ha visto las
ventajas especiales que tienen los programas religiosos sobre
los programas gubernamentales al prestar servicios sociales
que no pueden prestar estos últimos.
"El Presidente dijo que había
sido testigo de los programas que operan las comunidades de fe
y cómo cambian vidas porque operan desde el amor”, explicó
el Arzobispo al referirse a los comentarios del presidente
Bush.
"Nos dijo que los gobiernos
pueden hacer las leyes pero no pueden cambiar las vidas
de las personas”, comentó. “Nosotros siempre hemos sabido
esto", dijo el Arzobispo.
Señaló que el Presidente sabe que será
criticado sobre temas y situaciones relacionadas a la Primera
Enmienda de la Constitución, pero hizo notar que la Iglesia
ha estado involucrada con el gobierno y el sector privado en
la prestación de servicios sociales durante décadas. Unos 20
programas de Caridades Católicas de la Arquidiócesis ya
reciben aproximadamente $13 millones por año en asistencia
federal más unos $5 millón en subvenciones del Estado sin
que existan problemas. Eso suma un total de $18 millones en
dinero gubernamental de los $28 millones del presupuesto anual
de Caridades Católicas.
El Arzobispo también citó a Mel Martínez,
de Orlando, el nuevo director del Departamento de Vivienda y
Desarrollo Urbano de la administración Bush. Ambos asistieron
a la cena en la Casa Blanca y conversaron durante una hora.
"Yo soy producto de una de estas agencias católicas
patrocinadas por el gobierno”, le dijo Martínez al
Arzobispo refiriéndose al Programa Pedro Pan de la Arquidiócesis,
que trajo hasta Miami a miles de niños cubanos que escapaban
del régimen comunista en la década de 1960.
"Esto no es nuevo. Estamos
involucrados en una multitud de programas consolidados por el
Estado y por fondos federales”, dijo el Arzobispo. Enfatizó
que estos programas son para la prestación de servicios
sociales.
"No estamos intentando hacerles
católicos; estamos brindándoles nuestros servicios y el
Presidente es consciente de ello”, aseguró Mons. Favalora,
quien explicó que el "gobierno no nos dice lo que
tenemos que hacer".
Sobre su visita a la Casa Blanca el
Arzobispo dijo que "es algo que no tiene precedentes”, y que no recuerda que un Presidente haya invitado a la Casa
Blanca a un grupo de obispos católicos para conocer su
parecer sobre la política social.
En un ámbito mas relajado, el
Arzobispo —que estuvo sentaba al lado del Presidente—le
dijo al presentarse que era "del gran estado de La
Florida".
Y añadió con sentido del humor
"usted habrá oído hablar de ese estado".
Entre las risas de los asistentes el
Presidente le contestó: “Sí, mi hermano está a cargo de
ese Estado”.u
Bob O’Steen es el editor local de The
Florida Catholic.
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