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Más apoyo pastoral a inmigrantes
WASHINGTON (CNS) – Los obispos de las
Américas prometieron mejor cooperación en temas migratorios
durante su reunión del 12 al 14 de febrero y solicitaron a
los líderes gubernamentales solucionar los problemas económicos
que provocan la emigración masiva.
Los obispos declararon que se necesita
una mayor cooperación para hallar soluciones pastorales a las
causas y efectos de la emigración.
Más de 20 obispos representantes del
Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), la Conferencia
Canadiense de Obispos Católicos y la Conferencia Nacional de
Obispos de los Estados Unidos se reunieron en Clearwater,
Florida para dialogar sobre el tema de la emigración en las
Américas.
Los líderes gubernamentales necesitan
“humanizar la economía mundial tomando en cuenta los retos
de la emigración”, expresaron en un documento al finalizar
la reunión.
El mismo indica que los obispos
discutieron la emigración ilegal, la escasez de recursos
humanos en Latinoamérica debido a la emigración hacia el
norte, la economía mundial, el respeto por los derechos
humanos y la promoción del desarrollo económico en el sur
del continente.
“La solución sería actualizar la
economía de cada país de manera que la gente no tenga que
emigrar”, indicó el obispo de Camden, NJ, Mons. Nicholas A.
DiMarzio, quien asistió como presidente del Comité de
Migraciones de la Conferencia Católica de EU. Añadió que ésta
sería una solución a largo plazo.
Las naciones pobres están perdiendo
“ a los mejores y más inteligentes” cuando el sector
mejor entrenado y educado de su población se marcha de sus países,
indicó Mons. DiMarzio.
Otro de los participantes, Mark
Franken, director ejecutivo de los Servicios de Emigración y
Refugiados de la Conferencia Católica de Estados Unidos, dijo
que los obispos enfatizaron el hecho de que la gente en los países
pobres debe tener “el derecho a no tener que emigrar” al
mejorar su condición social y económica.
“Se reconoció que no toda la
emigración es positiva para el individuo o
la comunidad”, reveló Franken. “El hecho de que
una persona sea pobre no es una situación positiva”, añadió.
Informó que los obispos
iberoamericanos vieron la necesidad de una mejor promoción de
política pública para estimular el desarrollo económico
mientras que los obispos de los EU y Canadá expresaron su
preocupación por una mejor bienvenida a los inmigrantes a
nivel parroquial. Esto incluiría programas de entrenamiento
en el idioma y la dignidad cultural de los inmigrantes.
Franken dijo que los obispos también
discutieron una mayor cooperación en los esfuerzos para
legalizar a los inmigrantes y tratarles con dignidad.
“Debemos reconocer que la economía
de los EU depende de los trabajadores de otros países,
independientemente de su ‘status’ y deben ser tratados con
respeto ya que contribuyen a la sociedad”, señaló.
Mons. DiMarzio dijo que no se aprobó
programa alguno en la reunión.
Entre las posibilidades discutidas se
encuentra el establecimiento de una sociedad de sacerdotes
latinoamericanos que sigan a los inmigrantes en los EU y
trabajen con ellos, explicó el prelado.
Informó que los obispos
estadounidenses también consideraron maneras de proveer
asistencia económica a los inmigrantes que son enviados de
regreso a sus países por el gobierno de EU.
“Esto es costoso para el
emigrante”, observó.
Las reuniones interamericanas de
obispos tienen una larga historia, pero cobraron un nuevo énfasis
después de la
Exhortación apostólica de Juan Pablo II, ‘Iglesia en América’,
en que el Santo Padre hizo un llamado por una mejor cooperación
entre los católicos del hemisferio occidental.
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