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No es usual que una portada de La Voz
Católica vaya dedicada a dos sacerdotes. Como tampoco
lo es que en una misma edición,
se den cita dos figuras con la trayectoria de
vida y el testimonio
de quienes aparecen en sus páginas interiores.
Se trata de dos figuras pioneras en la
historia de los católicos hispanos en el sur de la
Florida. A ellos y a su labor se les debe mucho de lo
que hoy somos los que estamos aquí.
Son dos sacerdotes que representan dos
aspectos de la vida de la Iglesia y que desde su
vocación respectiva han construido el Reino de Dios.
Uno, el padre Angel Villaronga, OFM lo
ha hecho como religioso franciscano, dedicado a la
predicación de la palabra de Dios y a la familia.
Lo ha hecho como fraile andariego, atento a los
signos de los tiempos y consciente también del poder
de los medios de comunicación
que han sido instrumento de su predicación.
El otro, Mons. Emilio Vallina, lo ha
hecho sin moverse de la misma iglesia de San Juan
Bosco, que
ha sido la familia
por la que han ido circulando las primeras
oleadas de exiliados
e inmigrantes en su búsqueda de progreso en
tierra de libertad .
Ambos pueden mirar atrás y contemplar
las flores y frutos que Dios ha hecho crecer en su
camino. Y aunque ninguno de los dos tiene en mente
dejar de seguir trabajando
por el Reino, a los dos les damos las gracias públicamente,
por lo ya realizado, con esta portada que bien se
merecen.

Directora de La Voz Católica
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